Blog de robótica e inteligencia artificial

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4/03/2020

Coronavirus: ¿dónde están los robots y las promesas?

Me parece increíble la situación que estamos viviendo. Y entiéndase bien. No me refiero a que el momento sea maravilloso, sino que los acontecimientos y medidas tomadas alrededor nuestro, quizás difícilmente sea repetibles durante nuestra existencia. Y todos aprenderemos algo de lo que estamos viviendo, y quizás salgamos de la crisis del coronavirus de manera distinta a como entramos.

En estos pensamientos se perdía mi mente, cuando caí en la cuenta de que no he escuchado ninguna noticia sobre alguna empresa que pueda continuar su actividad por tener la producción totalmente automatizada. ¿Dónde están las promesas de los robots que destruirían millones de puestos de trabajo, que nos abocarían a una vida más ociosa, a plantearnos una renta básica? En definitiva, tal y como titulaba la revista Wired hace unos días, ¿dónde están los robots que venían a salvarnos?

Si bien el entusiasmo por la robotización másiva de puestos de trabajo y automatización tuvo su apogeo en 2015, a día de hoy a mí ya se me estaba cayendo un poco la venda de los ojos. Robotizar puede que sea necesario, pero no es fácil. Y ahora que ha bajado la marea, se ve qué hay de verdad entre todas esas promesas y amenazas de una robotización masiva, realizadas hasta hace pocos meses. Waiting for the miracle, que cantaban.



Se dice que conoces de verdad a alguien en momentos de auténtica tensión, cuando el miedo nos impulsa a actuar como realmente somos. Y a cuenta de esta situación de pánico, se están viendo ciertas aplicaciones de inteligencia artificial, robots y otras, como realmente útiles, y otras que no lo son. Algunas de ellas son:

-  Drones empleados para vigilancia de la población y que cumplen la cuarentena.
-  Empleo de grandes -y bastante oscuras- plataformas tecnológicas para monitorizarnos aún más.
Diversas técnicas para geoposicionarnos de manera masiva, saber con quién nos cruzamos, etc. Y un posterior uso de inteligencia artificial para prevenir la expansión del virus.
Cámaras de videovigilancia para medir nuestra temperatura corporal.
-  El teletrabajo es perfectamente posible en multitud de trabajos, donde nunca se había planteado.

Supongo que en situaciones de emergencia se emplean las técnicas y herramientas que los gobiernos y las empresas mejor dominan, y la sensación es que todo esto no está dejando casi hueco para la esperanza sobre la bondad de la tecnología tras este bache. Y hace que siga calando la siguiente opinión sobre la IA entre muchos expertos: Es una tecnología, pero también puede ser una ideología.

Entre las empresas que sí que tengan una componente de robotización/automatización, será interesante comprobar en un futuro cómo les ha afectado esta crisis, y si han tenido mejor aguante que otras. Quizás el futuro sea aún más automático, pero no como nos prometían.

Cuídense y quédense en casa.


The greatest thing you’ll ever learn is to love and be loved in return



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2/18/2020

La verdad sobre los drones repartidores: la tecnología no está tan madura como nos vendieron

Llevamos unos seis años de ruido y promesas sobre aparatos voladores que sustituirán a los repartidores y nos entregarán nuestro pedido cómodamente en casa. Los titulares de este período vienen de los sospechosos habituales: Amazon, Google y Walmart.




Sin embargo, la realidad se está empeñando en fastidiar las expectativas y en demostrar que no va a ser nada fácil llevar a cabo esta tarea. Veamos por qué:
Ahora mismo el servicio de Amazon Prime Air, uno de los referentes, se basa en las siguientes condiciones y características:
  • 30 minutos de tiempo por reparto.
  • Drones con autonomía de unos 24 kilómetros.
  • El 86 % de los paquetes pesan menos de 2,3 kilogramos.
  • Pueden instalar centros de distribución para que un gran porcentaje de norteamericanos viva a 8 kilómetros de un centro de distribución.
Según esas premisas, la firma de inversión ARK Invest publicó en 2015 uno de los estudios más famosos sobre la viabilidad económica de este negocio. Aseguraba que cada reparto costaría 88 céntimos, por lo que si Amazon ofreciera su servicio de reparto por un euro recuperaría el dinero de la infraestructura y el vehículo aéreo no tripulado. Al mismo tiempo ofrecería alternativas de transporte más baratas que la competencia.

El estudio también indicaba que se necesitarían 6 000 operadores, que controlarían entre 30 000 y 40 000 de estos aparatos para –principalmente– tareas de aterrizaje.

Los datos del Deutsche Bank de 2016 son parecidos. Para ilustrar la viabilidad, arrojó estos datos del coste de transporte de una caja de zapatos:
  • Servicios terrestres, como UPS o FedEx: entre 6 y 6,5 dólares.
  • Transportistas de gama media, como OnTrac: Entre 4 y 5 dólares.
  • Servicio Postal de EEUU (USPS) para la última milla: unos 2 dólares.
  • Robots y drones: menos de 0,05 dólares por milla durante el reparto.
Por último, la empresa fabricante de vehículos aéreos no tripulados, Aerotas, indicó que el transporte por tonelada de mercancía en el caso de los drones es 10 000 veces superior al de un camión tradicional.




Olvidémonos de los precios y pensemos que existe el dinero infinito. Hoy en día existen 75 ciudades en el mundo con programas experimentales para probar el transporte de mercancías con estos aparatos. Una de ellas es Zúrich.

En la ciudad suiza, en 2018 se anunció el transporte de bolsas de sangre desde el hospital hasta el campus universitario. Un trayecto de 45 minutos en coche. Los drones, de la empresa Matternet, serían operados por Swiss Post (el Correos suizo). El proyecto comenzaría el 10 de diciembre de 2018 y duraría un año.




La elección de Zúrich no era una decisión cualquiera, ya que esta ciudad poseía experiencia en el reparto de mercancías aéreas, y cuenta con unos equipos de investigación e industria muy fuertes en este campo. Sin embargo, los resultados del proyecto fueron un tanto decepcionantes.

En enero de 2019, uno de estos robots aéreos sufrió un primer accidente y cayó al lago. Hubo un problema de hardware en el GPS, abrió el paracaídas y cayó plácidamente. En mayo de ese mismo año, otro vehículo cayó, el paracaídas falló, e impactó muy cerca de unos niños que estaban jugando.

Debido a estos dos incidentes, los proveedores del servicio decidieron finalizar el proyecto el 28 de junio de 2019. No ha sido hasta el 27 de enero de 2020 cuando lo han retomado, después de corregir todos los fallos que han considerado oportunos y reforzar la seguridad.

Como se puede ver, a pesar de la experiencia de la startup de drones, y de haber colaborado con grandes industrias como Daimler y UPS, la tecnología real del reparto de mercancías con vehículos aéreos no tripulados no es nada fácil.

Otra noticia reciente de esta actividad fue la concesión en 2019 del regulador aéreo estadounidense, la FAA, a la compañía UPS para que realice transportes de bolsas de sangre con la ayuda drones en una ruta predeterminada.

En este caso, Matternet vuelve a ser el proveedor de robots, y estos navegan por GPS y son monitorizados por personal de la startup. La principal y sustancial diferencia respecto a Zúrich, es que UPS ya ha conseguido una licencia comercial. Es decir, puede obtener un lucro en esta actividad.


Ambos proyectos transportan bolsas de sangre, lo cual da una pista sobre por dónde puede ir este negocio. Transportar algo sobre un núcleo urbano no está exento de riesgos, así que otra alternativa que se está probando es el envío de objetos a zonas de difícil acceso, sin carreteras, y zonas catastróficas. Por ejemplo, en Ruanda y Ghana la empresa Zipline también está repartiendo las conocidas bolsas de plasma.

Un representante estadounidense de infraestructuras dijo la siguiente frase: “Construir una carretera nueva de dos carriles, cuesta entre 2 y 5 millones de dólares por milla. ¿Y hacer una red de drones en Maseru (Lesotho)? Menos de un millón de dólares”.

En resumen, la tecnología aún no está madura. Además, no valdrá para transportar cualquier mercancía, sino aquellas que requieran un tiempo de transporte rápido, o que tengan que ser enviadas a zonas de difícil acceso. Veremos qué nos depara el futuro.




Este artículo se publicó originalmente en The Conversation, sitio web que os recomiendo visitar

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1/08/2020

La investidura, las dos Españas y cómo hemos cambiado

El tiempo pasa rápido. Tanto que a veces siento que el tiempo se escapa entre los dedos, no ya como arena. Sino como agua. ¿Alguien recuerda qué hacía o qué le preocupaba en enero de 2019? O no digamos ya, ¿en mayo 2017? Tenemos una memoria muy corta. Y este artículo va un poco de esto.

En España ha habido en 2019 dos procesos de elecciones generales. Uno el 28 de abril, y otro el 10 de noviembre. Hay tal infoxicación, tantos titulares, declaraciones, cruces de acusaciones, rumores... que yo personalmente, he olvidado qué se comentaba tras las primeras elecciones. Por eso, me he propuesto hacer el siguiente ejercicio:

Me he descargado de la web del Congreso de los Diputados, el Diario de Sesiones de los días 22 de julio 2019, y 4 de enero de 2020, que corresponden al primer día del pleno de investidura. ¿De qué hablaban los Diputados, qué defendían, cuál era la palabra más cacareada? Para descubrirlo, he empleado un programita redactado en el lenguaje de programación Python, que podéis encontrar en mi repositorio GitHub.

Tras eliminar palabras vacías como 'gracias', 'señorías', 'por favor', 'diputados',.. y preposiciones, adverbios, pronombres y artículos, este es el resultado final:







Podemos tomarla como dos fotografías de España en dos momentos distintos. ¿Qué era lo que más se esgrimía? En 2019 y 2020, Cataluña era muy mencionado. También constitución, aunque ambas palabras se ordenan diferente en las fotografías.

En 2020 aparece con fuerza la palabra ultraderecha, diálogo, coalición.

En 2019, Europa, historia, Rivera.

En ambos, estado, país, España.

Parece que afortunadamente no hemos cambiado tanto de una sesión de investidura ha otra. Pero el agua ha seguido escurriéndose entre las manos, y sí, algo hemos cambiado.
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11/04/2019

El 65% de los trabajos del futuro aún no han sido inventados. ¿Seguro?

La frase del título tiene un tinte apocalíptico, que se tiende a incrementar diciendo 'vuestros hijos tendrán trabajos que aún no han sido inventados'. Como profesional de la educación, esto siempre me ha parecido que era un ataque al sistema educativo en general, algo que ya comenté por estas páginas.

Sin embargo, ¿nadie se ha preguntado de dónde ha salido exactamente ese 65%, o incluso un 85%? Como muestra, la frase ha sido repetida por FastCompany, prensa española, Dell technologies, incluso el Foro Económico Mundial. De hecho, si buscáis en Google '65% of jobs...', el buscador os autocompletará con 'don't exist'. Parece que alguien se habrá ocupado de calcular el numerito, ¿no?

O pensadlo de otra manera: si fuera cierto que el 85% de empleos no existe, pensad que de cada 10 personas que conocéis, 9 de ellas van a perder su puesto de trabajo. Un poco exagerado, ¿no?

La afirmación de Dell tiene un poco de gracia, ya que esta compañía es de las que avisó que el 85% de empleo aún no está inventado. Cuando le preguntaron a a Rachel Maguire, responsable del citado informe, respondió: 'no puedo dar más referencias respecto a esta cita. Tal y como decimos en el informe, fue una conclusión de un taller'.

En ocasiones se lee que esta cifra salió de la oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, del informe de 1999 titulado 'United States Department of Labor: Futurework – Trends and Challenges for Work in the 21st Century', y si os leeis el informe, (no, por favor) esa afirmación no aparece en ninguna línea de las 90 páginas.

Según parece, no hay un origen claro de la frase, pero el relato se ha vuelto bastante viral. La seguridad con la que se redacta ese 65% parece que no da lugar a dudas sobre los sesudos estudios que han llegado a ella. Y es totalmente falso. Parece un claro ejemplo del principio de Hanlon: Nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez.

Los empleos siempre han evolucionado, y lo seguirán haciendo, pero no en semejantes proporciones. Así que no os tomen el pelo.


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9/25/2019

¿Son evitables los ataques con drones?

La respuesta corta a la pregunta del título es: ahora mismo, no.

Si algún lector quiere seguir leyendo, desarrollaré un poco más la explicación. Al hilo de los ataques sufridos en las instalaciones de Saudi Aramco, muchas personas se preguntan si el ataque se pudo evitar. O incluso, pensando en el futuro, si se podrá evitar cuando vuelva a pasar. La respuesta es que no será nada fácil. No hay un sistema de contramedidas 100 % fiable.

¿Se acuerdan los lectores de que el año pasado unos drones obligaron a cerrar el aeropuerto de Gatwick? Fíjense en el caos y en la dificultad para tratar estas emergencias, que incluso las autoridades llegaron a pensar que quizás esos drones nunca habían existido. Había tal confusión que, meses más tarde, la policía en uno de sus informes finales recogió más de 100 visiones de estos multirrotores.




El caso de Gatwick es diferente del de Aramco, ya que no se emplearon los drones para el ataque. Estas máquinas se llevan usando para hacer daño al enemigo desde hace bastante tiempo. Ya en el siglo XIII a.C. la dinastia china Song usaba cometas para sobrevolar por encima de sus enemigos, a las que entonces prendía fuego. Ese episodio representa el primer vestigio de la guerra con drones.

Si viajamos a tiempos más recientes, en 2003 la OTAN lanzó un programa que duraría 10 años para el estudio de contramedidas contra esta tecnología. Este informe no ha sido abierto al público. En 2008, el think tank RAND Corporation publicó un informe sobre la amenaza que los robots voladores suponían para la seguridad de Estados Unidos. El ISIS usó con gran éxito estos aparatos en sus ataques. Una de las maniobras más sonadas fue la de enero de 2018, cuando este grupo terrorista coordinó una docena de estos ingenios contra dos instalaciones militares en Rusia.

Además, a los responsables de seguridad les pone los pelos como escarpias la aparente naturalidad con la que los vehículos aéreos no tripulados se acercan a objetivos muy sensibles. Como Pedro por su casa, que dirían. En 2013, por ejemplo, el Partido Pirata alemán voló un drone muy cerca de Angela Merkel, sin ningún peligro, pero dejando muchas dudas sobre la preparación de la seguridad ante estas eventualidades. Incluso en 2015, un hombre estrelló su juguete en los terrenos de la Casa Blanca.

Medidas de defensa

Conviene aclarar que las medidas antiaéreas tradicionales no sirven de nada contra estos aparatos. En 2016, un sencillo drone que sobrevoló el cielo de Israel procedente de Siria no sucumbió ante el ataque de dos misiles Patriot ni de un misil aire-aire lanzado desde un avión israelí. Las medidas antidrones son más sutiles.

Actualmente, los sistemas para combatir a los vehículos aéreos no tripulados los podemos clasificar en los siguientes tipos:

Detección

Los drones son tan pequeños que no son fáciles de detectar con un radar. Se emplean otras tecnologías como sensores de radiofrecuencia, acústicos y ópticos. Estas medidas tienen la desventaja de que necesitan tener línea directa de visión con la máquina voladora. Para solventarlo, existen sensores acústicos, que se valen de grandes librerías que intentan detectar el sonido característico de estos aparatos. Pero la incorporación al mercado de estos drones es muy rápida, y la librería no siempre es fácil de mantener actualizada. Todas estas imprecisiones llevan a que haya un gran número de falsos positivos, lo cual no es nada deseable.

Interceptación

Estas medidas consisten en interrumpir las comunicaciones del drone. Ya sea con el operador que lo maneje, con una estación o con un satélite. Esto tampoco es 100 % efectivo, ya que muchos están programados para navegar de manera autónoma.



 Por otro lado, también se contempla la idea de lanzar redes para atascar los rotores del drone. Hay espectaculares vídeos comerciales sobre estas iniciativas de derribo de UAVs con unas armas bastante aparatosas que normalmente requieren un espacio aéreo totalmente despejado.



En esta línea encontramos también el famoso caso de las águilas usadas por la policía holandesa, aunque esta idea se rechazó finalmente.

Algunos fabricantes de drones tienen la opción de configurar en qué área geográfica pueden operar sus productos, tal y como lo demostró la empresa DJI en el conflicto de Siria. Esta medida parece fácilmente salvable por unos terroristas.

Aunque el mayor problema de atacar un drone que transporta una bomba es: ¿qué hacer cuando caiga? Por lo tanto, vuelve a quedar claro que no existen medidas 100 % efectivas de interceptación.

Conclusión

El número y el mercado de contramedidas se ha multiplicado en los últimos años y la amenaza hace tiempo que está detectada. Muchas medidas que he presentado aquí no se pueden usar directamente en un aeropuerto, ya que podría interferir en la comunicación con los aviones, así que un caso como el de Gatwick podría repetirse.

Sin embargo, tanto pero no significa que evitar este tipo de ataques sea imposible. Aunque no sean tan mediáticos, ya existen casos de interceptación de drones, como en el aeropuerto de Londres hace unos pocos días. El interés de las fuerzas de seguridad y los ejércitos en este ámbito va en aumento.




Este artículo se publicó originalmente en The Conversation, sitio web que os recomiendo visitar





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9/12/2019

En Naukas: Los Pecados Capitales en las predicciones sobre IA y robots

La inteligencia artificial y la robótica van camino de convertirse en el perro del hortelano: ni come ni deja comer. Dicho de otra manera: hay que seguir mejorando la tecnología e incorporarla en los sectores económicos. Pero al mismo tiempo va a destruir empleos y empresas, y probablemente cambie la sociedad. Pero las expectativas que nos han creado, están claramente infladas.

Los investigadores y divulgadores, tenemos a menudo muchos textos que son una referencia para nosotros. Puede ser por el estilo, por el mensaje o por lo que a cada uno le transmita. Y hay uno que yo recomiendo especialmente sobre inteligencia artificial y robótica, y es el texto titulado The Seven Deadly Sins of Predicting the Future of AI (Los 7 Pecados Capitales de las predicciones de Inteligencia Artificial), del ínclito Rodney Brooks.

En esta entrada, me gustaría destacar tres pecados mencionados en este artículo, donde mezclaré traducciones libres del texto con comentarios personales. Comencemos:




Existe una gran histeria sobre el impacto social de la inteligencia artificial, sobre todo en cuanto al impacto en la pérdida de empleos. Hay afirmaciones como la siguiente: ‘el 50% de los empleos actuales desaparecerá en favor de los robots’. Que un robot en un laboratorio tenga la capacidad de doblar ropa, no significa que vaya a sustituir a un/a profesional de una tienda de ropa. Las posibilidades de laboratorio son eso, simplemente. Entornos de laboratorio. ¿Cuántos experimentos se han llevado a cabo de robots en múltiples puestos de trabajo que dicen que van a acaparar? ¿Cuántos robots están actualmente en esos puestos? La respuesta a ambas preguntas es la misma: CERO.

Los robots que dicen que son autónomos, no lo son tanto, las empresas que dicen que emplean inteligencia artificial, no la usan realmente, e incluso se puede hablar de cierta desrobotización. Estos son algunos de los Pecados Capitales para saber bien a qué atenernos en esta tecnología.


Sub/sobrevaloración

Roy Amara, fundador del Institute for the Future de Sillicon Valley, enunció lo que hoy se conoce como la ley de Amara:

Tendemos a sobrestimar el efecto de una tecnología a corto plazo, y subestimarlo en el largo.

Un ejemplo claro de esta afirmación lo encontramos en el GPS. Esta tecnología comenzó con la creación en 1978 de una red de 28 satélites, cuyo propósito era ayudar en el lanzamiento preciso de bombas del ejército estadounidense. La primera prueba de este objetivo tuvo lugar en 1991 durante la operación Tormenta del Desierto, y fue prometedora. Sin embargo, durante la década de los 90, los militares aún albergaban muchas dudas sobre su utilidad, y no fue hasta el año 2000 cuando fue mayoritariamente aceptado.

Desde 1978 hasta ese momento, el programa de GPS estuvo a punto de ser cancelado una y otra vez. Pero de repente, la tecnología se reveló con unas utilidades que nunca fueron previstas en su concepción. Hoy en día permite aplicaciones, sin las cuales el mundo sería un poco diferente.
Algo parecido ocurrió con la informática. Cuando se comenzaron a comercializar ordenadores en la década de los 50, había una percepción de que eliminarían muchísimos empleos. Sin embargo, durante los 30 primeros años de presencia social, apenas tuvieron efecto en la vida de la gente. Esto cambió a partir de los 80, y ahora vivimos rodeados de informática y electrónica por doquier.

Por lo tanto, es un error humano muy habitual sobrestimar las posibilidades de una tecnología en el corto plazo, y de subestimarlo en el largo. No sabemos aún cuánto será ese ‘largo plazo’ para la inteligencia artificial, ya que se le lleva sobrestimando en los 60, 80 y ahora.

 

Escenarios hollywoodienses

¿Cuál es la diferencia entre los alienígenas y los robots? La respuesta es que los aliens, si vienen, quizás nos pillen totalmente desprevenidos. Pero eso será imposible con los robots de aspecto e inteligencia similar a Terminator. Ni siquiera está claro que sea alcanzable lo que denominamos Inteligencia Artificial General, que implica el razonamiento y aprendizaje de un humano. Ojalá sí que sea viable técnicamente, pero hoy por hoy, los científicos estamos demostrando que no tenemos ni idea de cómo desarrollarla. Ahora mismo las habilidades de la inteligencia artificial son muy limitadas.

En ese largo proceso de investigación hacia esa inteligencia superior, todo nuestro entorno cambiará. Cambiará el mundo. Por otro lado, la situación técnica, social y económica para cuando ese momento llegue, puede que sea muy distinta de la actual. Dejar volar la imaginación en obras literarias o cinematográficas no es más que eso: un ejercicio de imaginación sin base real.
  


Velocidad de despliegue

El software se está comiendo a la industria. Además, el tiempo de despliegue de nuevas versiones de programas informáticos, es cercana a 0 y el software impera en muchos sectores económicos.
En cambio, la velocidad de despliegue del hardware no es inmediata, ni mucho menos. Hay muchos ejemplos de ello. Aún existen muchos servicios que emplean versiones muy antiguas del sistema operativo Windows. En muchísimas fábricas, el mecanismo de control principal continúa siendo el dispositivo llamado PLC, que comenzó a introducirse en 1968. Incluso en el ejército estadounidense se emplea tecnología antigua: aún emplean el bombardero B-52, concebido en 1961, y han anunciado que pretenden seguir usándolo hasta 2040.

Cualquier persona que conozca alguna gran industria, sabrá que la reconfiguración del sistema de control o de información interna requiere mucho tiempo, pruebas y habitualmente la asistencia de varios consultores para reorganizar toda la fábrica.

Es decir, la incorporación de robots en la mayoría de sectores económicos lleva una desquiciante gran cantidad de tiempo. No se da de la noche a la mañana. Por eso, entre otras razones, la unidad de medida de tiempo para calcular cuándo los robots destruirán empleos (lo harán) es el año.

Estos son solo los Pecados Capitales que he querido destacar, y que espero que ayuden a ser escépticos sobre muchos de los titulares futuristas que se ven sobre IA y robótica. Como dice el economista Tim Hardford, ‘predecir el futuro siempre ha sido un juego muy divertido, pero totalmente infructuoso’.

Y creo que todo esto sive de cortina de humo mediática para cambios sociales que sí que nos van a afectar en un plazo muy corto y de los que casi nadie habla. Por ejemplo, la clasificación social en distintos perfiles o los sistemas de crédito social (también en Europa). Pero esto ya se queda para una próxima entrada.

 

 Esta entrada se publicó originalmente en Naukas. Y aprovecho para recordaros que el evento de divulgación Naukas Bilbao está al caer.



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8/17/2019

Boston Dynamics en los 80

A estas alturas, ya todo el mundo conoce a la empresa Boston Dynamics y sus vídeos de robots increíbles. No todo el mundo sabe muy bien hacia adónde se dirige esta compañía. Y va camino de convertirse en una empresa que provoca inquietud y risas a partes iguales.

Pero merece la pena recordar que toda gran idea tuvo un origen humilde, y es lo que pretendo recordar con este post de hoy. Corría el año 1980 y el fundador de esta empresa, Marc Raibert, era profesor en las prestigiosa universidad Carnegie Mellon. En ella, fundó el laboratorio Leg Lab, que podríamos traducir como el Laboratorio Pata, en referencia a las investigaciones que realizaban sobre cómo se obtenía el equilibrio con robots de una pata. Un ejemplo de estos orígenes se ve en el siguiente vídeo:




Experimentos así permiten ver lo que cuesta avanzar en desarrollos tecnológicos y que los grandes diseños no salen de la nada. O por lo menos, eso pretende el autor de estas líneas.

Por cierto, siempre me gusta recordar que estamos a años luz de un hipotético Skynet y que estos robots nos apunten con una metralleta conscientemente. Y prueba de ello es que uno de los últimos robots de Boston Dynamics, ese temible robot-perro, tuvo un pequeño incidente en una presentación:




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5/29/2019

¿La (des)robotización que va tomando forma?

Ayer comenté en la Red del Pajarito la conversación con un antiguo alumno que trabaja dando asistencia técnica a industrias manufactureras del norte de España. 

Como las palabras se las lleva el viento, y los tuits también, voy a dejar aquí la reflexión de este ingeniero respecto a mis consultas tras ver el revuelo que causó con algunos usuarios de Twitter. Concretamente, le pregunté si las industrias que él visitaba se estaban robotizando o no. Y él me dijo 'en todo caso, yo diría que se están desrobotizando'. Y paso a explicar este fenómeno:

Para simplificar el relato, llamémosle Igor al protagonista de la historia. El tipo de máquinas a las que asiste este chico, son máquinas de corte de chapa, plegado, punzado, etc. Se trata de un tipo de operaciones de escasa precisión y bajo valor añadido. En definitiva, las fábricas que ofrecen este servicio tienen que ser competitivos en coste y entregar los pedidos rápido. La precisión de estas operaciones es de décimas de milímetro o de ángulo. Estas empresas, en muchas ocasiones, suelen ser proveedores de otros fabricantes o ensambladores finales.

Fuente



La razón fundamental para que los robots no sean viables en este tipo de industria es que las tiradas de piezas a realizar normalmente son cortas, y que se necesita ser muy flexible. De un día a otro te puede llamar un cliente importante y decirte: 'para mañana me tienes que hacer 100 cabinas de ascensor'. Con lo cual, el proveedor normalmente tiene que interrumpir su producción, y poner a hacer una operación distinta a su línea de producción.

Reprogramar un robot es costoso, lleva 1h y se requiere cierto nivel de cualificación. En cambio, hacer que un operario cambie de operación es sencillo, barato, y no se requiere que tenga mucha experiencia ni cualificación, según Igor.

Pero la clave fundamental para que la implantación de este tipo de robots tenga éxito es sobre todo que se fabrique lotes grandes. En otro sector totalmente distinto, el de alimentación, Igor mencionaba que la automatización es muy alta, ya que ahí la producción apenas varía. 

Una vez reposada la información, me surge una duda: ¿a qué le llamaría mi interlocutor exactamente desrobotizar? ¿A devolver robots a sus proveedores? ¿O a no emplear todas las capacidades de una máquina para hacer las operaciones, y optar por hacerlas manuales?

¿Dónde queda la conectividad y la inteligencia artificial? No soy portador de malas noticias: sí que existe y tiene presencia cada vez mayor en las industrias. Cada vez las máquinas están más conectadas a su alrededor. Por otro lado, la matriz japonesa que vende las máquinas de corte de las que estoy hablando, monitoriza estos aparatos remotamente a sus clientes, de manera que puede predecir gracias a múltiples sensores cuándo se va a romper algún elemento del ingenio.

Sin embargo, un punto preocupante es que este tipo de producción de operaciones de corte-doblado de chapa... no es de valor añadido, ni representa un producto propio con una barrera de mercado alta. Eso deja en una situación más indefensa a cualquier empresa. En otra conversación de Twitter, me comentaban que en nuestro país una grandísima parte del trabajo es de body-shipping (es decir, A subcontrata a B, que a su vez, subcontrata a C). Según mi antiguo alumno, las empresas que tienen un producto propio, pueden controlar su stock, sus tiradas, tiempos, etc, y entonces, pueden automatizar sus líneas. Y automatizando, logran mayor competitividad respecto a la competencia.

Por lo tanto, esto vuelve a demostrar que un mercado o una tecnología no se impondrá por imperativo legal ni porque suene mucho en los periódicos. Sino que las leyes, el talento, las empresas y el mercado tienen que ser propicios.

¿Qué pensáis vosotros de todo esto? ¿Qué experiencia habéis tenido con la (des)robotización?

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5/03/2019

La Drosophila del razonamiento

Este artículo se publicó originalmente el 22 de febrero en la Revista Dyna, publicación de investigación en ingeniería:




Las partidas de ajedrez contra la inteligencia artificial se están convirtiendo en una unidad de medida popular. Como la unidad de 'campos de fútbol' al hablar de superficie quemada en un bosque. El hecho de que un algoritmo venza a un Gran Maestro en este juego de mesa parece que sea un sinónimo del peligro de las máquinas para la sociedad o el advenimiento de Skynet.

Sin embargo, no hay nada más lejos de la realidad. Si la inteligencia artificial se enfrenta a humanos en juegos como el ajedrez, o el Go, es por tratarse de unas actividades perfectamente acotadas por unas reglas. Y no nos engañemos, era cuestión de tiempo que la inteligencia artificial venciese por su mayor poder de computación y falta de cansancio.

Me resulta curioso constatar que el ajedrez siempre ha sido considerado desde hace mucho como una actividad de demostración de poderío intelectual. Mucho antes que los soviéticos, en 1770 el inventor húngaro Wolfgang von Kempelen, creó un artefacto que 'jugaba' al ajedrez. Lo llamaron The Turk y más que una máquina, se convirtió en un fenómeno del espectáculo. The Turk viajó por toda la geografía durante más de 80 años retando al público a jugar una partida. Y su primera actuación no fue en una plaza menor, sino que debutó en la Corte de los Habsburgo en Viena. De hecho, jugó contra grandes figuras históricas, como Napoleón, Benjamin Franklin e incluso pudo inspirar a Charles Babbage para su Máquina Analítica. Sin embargo, no era más que un truco de ilusionista. A pesar de la apariencia de 'robot' primitivo que se puede ver en la siguiente imagen, el ingenio escondía a una pequeña persona, muy habilidosa en este juego, que era el que realizaba todo el trabajo de intelecto.





The Turk (Wikipedia)





Mucho más honesto y posterior fue el intento de uno de los más grandes inventores españoles: el Ajedrecista, de Leonardo Torres Quevedo. En su ingenio no cabía la prestidigitación de The Turk, pero en cambio, no era capaz de desarrollar una partida completa. El Ajedrecista controlaba mecánicamente un rey y una torre que jugaba contra un rey, manejado por el humano. El desenlace de este planteamiento era irremediable hacia el jaque mate o las tablas, por lo que la máquina de Torres Quevedo ganaba siempre. A pesar de eso, causó una gran sensación en 1914 cuando se presentó en París.

El Ajedrecista (El País)



No me puedo imaginar las sensaciones de frustración y asombro de los participantes en estas partidas contra ‘la máquina’, tanto The Turk como El Ajedrecista. Tal era el engaño y aplomo de la máquina de Kempelen que, en su partida contra Napoleón, éste realizó un movimiento ilegal para intentar engañar a la máquina, y The Turk reaccionó tirando todas las piezas fuera del tablero. Ese gesto contra uno de los hombres más poderosos de la época, demuestra que el truco estaba muy logrado y que su inventor tenía toda la confianza del mundo en sí mismo.


El ejemplo más cercano a los famosos algoritmos actuales, como Deep Blue o AlphaZero, lo tenemos que buscar en 1948, cuando Alan Turing y David Champernowne desarrollaron el programa conocido como Turochamp. Pero lo más increíble es que lo desarrollaron antes de que se inventara el ordenador. Las reglas de este sistema se basan en otorgar un valor concreto a cada pieza del tablero, a la posibilidad de que el rey sea atacado, a la movilidad y a la posibilidad de hacer jaque. Constituye la primera idea de inteligencia artificial capaz de enfrentarse a un humano en este juego de mesa. La primera partida de su historia fue contra la mujer de Champernowne, y ganó. La segunda fue contra Alick Glennie, y la perdió. Pero esta segunda hazaña quedó registrada para siempre en el artículo científico Digital Computers applied to Games, del propio Turing


El ajedrez. Quizás la Drosophila del razonamiento [1].


BIBLIOGRAFIA

[1]  Ed Sandifer. How Euler did it. The cannonballs http://eulerarchive.maa.org/hedi/HEDI-2006-12.pdf

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4/17/2019

Los robots de Boston Dynamics: ¿el Skynet está cerca?

En los últimos días, circula por Internet un GIF demostrando la evolución de los famosos robots de Boston Dynamics en los últimos 10 años.


via Gfycat


Aunque hay otra versión del mismo GIF, más apocalíptica.

No será la intención de este humilde divulgador infravalorar los avances de Boston Robotics, pero sí la de valorar las cosa en su justa medida: los famosos vídeos de esta empresa norteamericana no son presentaciones técnicas, sino comerciales. Los vídeos que finalmente publican en su canal de YouTube no salen a la primera, no se ven los numerosos fallos que seguro que tienen los robots, y todos los obstáculos están planeados.

Los tweets que acompañaban a los vídeos que he adjuntado aquí daban a entender que en 10 años la progresión de Boston Dynamics iba a ser la misma, o incluso más alta. Pero no hay ninguna base técnica para afirmar que eso vaya a ser posible, y lo siento mucho por los amantes de ciencia-ficción. Además, la transición del punto de tecnología actual de Boston Dynamics al punto de tecnología de Terminator es como ir de la Tierra a Júpiter. Y ese es un punto que hay que tener claro: esos robots no son inteligentes. Simplemente reaccionan ante obstáculos y estímulos que detectan, probablemente, por sensores de distancia o visión artificial. Pero los robots no tienen ni una pizca de conciencia.

Precisamente una de las principales críticas que hacemos a esta empresa es que en sus presentaciones no explica el software ni las novedades técnicas que permiten lograr los ingenios que logran. Una mayor transparencia ayudaría a hacerse una idea de dónde podrían estar en un par de años.

Esta empresa fue adquirida por Google en 2013 y vendida tres años más tarde. Hay algún conspiranoíco al respecto, que piensa que Google ya habrá absorbido todo el conocimiento de esta empresa y la vende cuando no le aportaba más. Sin embargo, oh, qué sorpresa, según llegó a mis oídos, no había nada de eso, sino razones mucho más prosaicas, que consistían en que Google y BD no se entendían nada bien. Y ahora la emrpesa de robots es propiedad de Softbank, un gigante de inversión japonés.

A mí particularmente, una de las cosas que más me llama la atención y me mosquea, es el tobillo de los robots. Esta articulación de los animales y de los humanos es algo asombroso, ya que le permite andar por multitud de terrenos y de desniveles. Es como si tuviéramos un circuito de control interno que sabe exactamente cuánta fuerza tenemos que hacer en la arena para no caernos, en la nieve, o en la carretera. Pero de eso disertaré en alguna entrada futura de esta bitácora.

No me quiero marchar sin dejaros un vídeo ejemplo de los fallos habituales que aún hacen robots que han costado miles de dólares, e incluso estando financiados por DARPA.








Fuentes:
What's really going on in this Boston Dynamics robot videos?

Boston Dynamics' robots — impressive, but far from the Terminator

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10/08/2018

Sobre la empatía hacia los robots.. y por qué no, hacia las lavadoras

Este es un artículo que se me ha ocurrido a cuenta del recomendable libro sobre How to create a mind, de Raymond Kurzweil. Y el tema no es baladí. Durante el libro, el famoso futurólogo explica los circuitos biológicos del pensamiento y las habilidades cognitivas, y posteriormente habla de otros aspectos necesarios y complementarios para que un robot se parezca a un humano. Entre otras características, está la conciencia de sí mismos y la empatía. Hay algunas más, pero en este artículo me voy a centrar en la empatía.

La empatía es una característica esencial de los humanos que ha jugado un gran papel en que formemos sociedades durante nuestra evolución, y que nos protejamos los unos a los otros. Actualmente, se está entrenando a la inteligencia artificial y a los robots para que transmitan que sienten empatía. Y la frase es exactamente esta, ya que el robot, no siente nada. Solamente estará programado para ofrecer unas expresiones faciales, unos sonidos o unos movimientos distintos dependiendo de cómo detecte el ánimo de la persona. De hecho, esta habilidad es esencial en robots sociales usados en terapias de hospital, como los que emplea brillantemente el investigador español Jordi Albo en el hospital Saint Joan de Déu.

Sin embargo, a pesar de que el robot está actuando, los estudios están revelando que los humanos sí que sienten pena/compasión/empatía por la máquina. Un ejemplo muy sencillo de explicar lo tenemos en un artículo del pasado mes de agosto. En esta ocasión, tenemos a un robot humanoide de mucho éxito, Nao, pidiendo que no lo apaguen. Y sorprendentemente, los sujetos del experimento son más reacios a apagarlo cuando el robot suplica por su vida.
 

Puede que muchos de los que lean estas líneas no tengan nunca un robot de estas características, o que piensen que a ellos no les ocurriría. Pero planteemos la siguiente situación: ¿cuántas veces hemos golpeado con violencia la impresora, la lavadora, el coche o la televisión debido a su mal funcionamiento? 






En el vídeo precedente, ¿qué ocurriría si la máquina con cada golpe, gimiera? La ciencia indica que seguramente cesaríamos en nuestra furia contra el pobre cacharro. Seguro que muchos de los presentes, usuarios del sistema operativo Windows, han tenido que usar recurrentemente Alt + Control + Supr. Eso en cierto modo es tratar mal al software, como coger del cuello a una persona y ponerle las cosas en su sitio. ¿Y si al darle a esa combinación de teclas, el ordenador emitiera un mensaje de dolor?

Ponerle sonido a Windows en estas condiciones es muy fácil, lo cual quiere decir que engañar a los humanos y hacerles imaginar que el ordenador siente daño y está vivo, no es ciencia ficción en absoluto. Es posible que conozcáis a Furby, un juguete que tuvo éxito hace unos 20 años que trataba de formar una relación emocional entre el niño y él a través de frases graciosas.

No he encontrado ningún experimento al respecto, pero ¿creéis que aumentarían la venta de aspiradoras autónomas si tuvieran caritas sonrientes en lugar de no tener expresiones faciales? Quien diga que no, a ver qué piensa cuando conozca a Cozmo.





Pero en todo progreso hay un cierto peligro. Y el peligro es bastante importante, para mi gusto. Ya que un robot con financiación militar ha demostrado que puede manipular mentalmente a un humano a través de la empatía y la interpretación de su estado de ánimo.

Y esto es lo que da un poquito de miedo y conviene regular y conocer en profundidad cómo afecta a la mente humana.

Finalmente, si pensáis que este es un problema de nuestros días, es porque no habéis visto 2001: Una odisea en el espacio, ¡que es de 1968!
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8/18/2018

La falta de aceptación de los vehículos autónomos

La automoción es uno de los sectores industriales más importantes hoy en día. En los últimos tiempos además, están sufriendo muchos cambios y todos los fabricantes se tienen que adaptar para no quedarse atrás: tipos de combustibles, movilidad compartida, vehículo autónomo, contaminación, etc.


Fuente

En este artículo, quisiera hacer una reflexión respecto al vehículo autónomo. Particularmente, es un invento que me apasiona, pero que aún veo muy lejos para que se implante totalmente en nuestras carreteras. Sin embargo, la adopción de esta tecnología tiene muchos más baches a superar de los que parece. No se trata solo de lograr un ingenio que cumpla técnicamente (algo que ya es de por sí bastante complejo y que requiere miles de millones de km de tests). Sino que también las personas tienen que acostumbrarse y aceptar esta tecnología. Algo que no está tan claro, como veréis.

Para empezar a poneros en contexto, ¿sabíais que al principio las personas tenían rechazo a usar los ascensores cuando empezaron a existir? ¿Y que por supuesto, también había personas muy reticentes a usar coches en sus orígenes? En la misma línea, se está empezando a comprobar que los coches autónomos no tienen tan buena aceptación como nos quieren vender. Hay varios factores que pueden explicar esto:

          - La gente no se siente segura dejando su seguridad en manos de tecnología
          - Durante el día a día, su tecnología cotidiana tiende a fallar puntualmente, como páginas web, o el teléfono móvil
          - Tras sufrir o presenciar un accidente de coche, las personas tienden a no querer ceder el control de sus vehículos.
          - A pesar de que los dispositivos de ayuda a la conducción (asistencia a cambio de carril, alerta por sueño, etc) ayudan a prevenir accidentes, hay cierto estigma hacia los conductores que lo usan
          - El ser humano tiene un instinto natural para protegerse de las cosas nuevas. Una resistencia al cambio.
         - No ha habido ningún estudio sobre cómo habría que diseñar este tipo de vehículos para su aceptación por el mercado, ni tampoco un estudio de los efectos con varios o un único pasajero.
           - Nos creemos que conducimos mucho mejor de lo que lo hacemos. 
           - Los algoritmos que se usan son totalmente opacos.
           - Cuando fallece una persona en un vehículo de este tipo, se le da mucha cobertura mediática.


Se están estudiando los efectos del vehículo autónomo en los conductores. Se pueden encontrar en la bibliografía, por ejemplo:
           - Reduce la atención en la tarea principal de conducción o estar atento a la carretera
           - Es tedioso en largas distancias.
           - Los conductores prefieren cambiar menos veces de carril para adelantar

Pero la realidad es que no está definido cómo tienen que actuar los conductores en este tipo de vehículos, y menos después del último accidente de Uber

Sin embargo, sí que hay mucho consenso sobre una gran cantidad de ventajas: la posibilidad de que los vehículos autónomos reducirán el tráfico, lo harán de manera más eficiente, serán mucho más seguros que los vehículos tradicionales, etc. Entonces, conviene hacer un esfuerzo para que la integración de estas máquinas en la sociedad sea fructífera. En este sentido, recientemente en la revista Nature Human Behaviour, tres invetigadores de distintas universidades han elaborado una guía sobre los mayores problemas psicológicos que hay que afrontar con estos vehículos, que paso a resumir a continuación:



Opacidad de los algoritmos y casuísticas de error
Como ya se ha dicho, cada vez que hay un accidente de un coche autónomo, los medios recogen la noticia con cierto sensacionalismo y creando alarma social. Esto se ve agravado porque no se conocen bien las causas del accidente, o qué ha fallado en el algoritmo opaco del fabricante. Superar esta barrera es complicado.

Sin embargo, los autores recomiendan a los fabricantes hacer una campaña de concienciación para prevenir a los usuarios que habrá accidentes. Eso es indudable. Además, gracias a distintas regulaciones, los fabricantes deberían de explicar parte de sus códigos y aceptar modificaciones sobre ellos.


Información asimétrica y la teoría de la mente en la máquina
De nuevo, el hecho de la opacidad de algoritmos, hará que el usuario dé mucha más importancia a los pequeños y raros fallos del coche, y apenas preste importancia a los pequeños éxitos. Los investigadores sostienen que la transparencia total del código del coche no es la mejor opción, ya que además está basada en matemática compleja. Pero sí que habría que explicar la toma de decisiones del coche para la tranquilidad del usuario del vehículo, de los de alrededor y de los peatones. Así, esas personas entenderán "por qué se ha parado el vehículo aquí", o "por qué ahora va más lento", "o por qué quiere girar", etc. Es decir, se trata de que la máquina transmita la información necesaria a los humanos.


Hacia un nuevo contrato social con el vehículo
Durante el siglo XX, el coche transformó la sociedad e incluso las ciudades. Sin embargo, el tiempo que le tomará al vehículo autónomo hacer esta transformación será mucho menor. Hay que crear estándares, definir quién será responsable de accidentes, crear una nueva fiscalidad, redes de transporte, etc.


En resumen, ¡queda mucho por hacer!

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7/21/2018

Coches voladores y demás

Desde hace un tiempo, @JoseM_SGP es uno de los tuiteros con los que más mensajes intercambio. Básicamente de aviación, UAVs y tecnología. Precisamente, esta entrada de blog es fruto de una de nuestras conversaciones, y consiste en distinguir qué es un coche volador y qué es otra cosa.

Recientemente han salido a la palestra noticias de compañías que pretenden ofertar el servicio de taxi volador: Uber, Airbus, Ehang, Boeing, Rolls-Royce, Aston Martin, y algunas más. Además, hasta el cofundador de Google está secretamente liderando tres startups de coches voladores

Un momento, ¿he dicho coches voladores? ¡Pues ninguno de los que he mencionado lo son! Estrictamente, todos los modelos que he mencionado son vehículos aéreos autónomos de transporte personal. Para poder llamarse coche volador, el vehículo tiene que tener licencia de circular por carretera, y ya hay modelos así. Por ejemplo, el PAL-V, el Transition de Terrafugia y el Aeromobil. Es decir, el PAL-V reclama ser el primero modelo comercial en la historia en haber sido certificado por las autoridades áereas competentes en Estados Unidos, Europa y además, cumple la regulación de seguridad y circulación vial.


¿Que haya tanta ruido, significa que estas máquinas están a la vuelta de la esquina? Para nada. Se han hecho muchos avances desde hace unos años, pero estamos aún muy lejos de la tecnología, y aún más de la regulación. Los gigantes de Silicon Valley llevan investigando en esto unos 10 años, y todavía esto no ha sido rentable para nadie

El sector del transporte está cambiando como no la hecho antes en 100 años, y es posible que este mundo se transforme completamente. Los frentes abiertos son el vehículo compartido, los nuevos combustibles, el vehículo autónomo, las comunicaciones vehículo a vehículo, etc. Todo eso puede cambiar, y que en unos años, el líder en llevarnos en nuestros trayectos diarios sea Boeing. 

Podríamos decir que todas las noticias que están saliendo sobre estas máquinas tiene mucho de publicidad y venta de humo. Pero si en algún momento la cosa se aclara y la apuesta por este vehículo volador es fuerte, las empresas que antes hayan empezado a investigar y fabricar prototipos, más ventaja tendrán. Además, el sector aeronáutico está bastante parado y no se fabrican nuevos modelos de aviones, por lo que noticias de estas que dan a entender que invierten en tecnología, I+D y no están quietos es una gran publicidad para los accionistas y clientes. 

Fijaos en esta noticia: la Autoridad de Aviación Civil de Singapur, la EASA (Agencia de Seguridad Área Europea) y Airbus se unen para regular los sistemas voladores no tripulados en áreas urbanas. La primera reacción es pensar en que van a regular los pequeños multirrotores o cuadricópteros para el reparto de paquetería u otras actividades. Pero yo iría más lejos, y a mí me da que están tomando posiciones para el transporte de personas. ¿Qué pensáis de todo esto?



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