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Sobre la empatía hacia los robots.. y por qué no, hacia las lavadoras

Este es un artículo que se me ha ocurrido a cuenta del recomendable libro sobre How to create a mind, de Raymond Kurzweil. Y el tema no es baladí. Durante el libro, el famoso futurólogo explica los circuitos biológicos del pensamiento y las habilidades cognitivas, y posteriormente habla de otros aspectos necesarios y complementarios para que un robot se parezca a un humano. Entre otras características, está la conciencia de sí mismos y la empatía. Hay algunas más, pero en este artículo me voy a centrar en la empatía.

La empatía es una característica esencial de los humanos que ha jugado un gran papel en que formemos sociedades durante nuestra evolución, y que nos protejamos los unos a los otros. Actualmente, se está entrenando a la inteligencia artificial y a los robots para que transmitan que sienten empatía. Y la frase es exactamente esta, ya que el robot, no siente nada. Solamente estará programado para ofrecer unas expresiones faciales, unos sonidos o unos movimientos distintos dependiendo de cómo detecte el ánimo de la persona. De hecho, esta habilidad es esencial en robots sociales usados en terapias de hospital, como los que emplea brillantemente el investigador español Jordi Albo en el hospital Saint Joan de Déu.

Sin embargo, a pesar de que el robot está actuando, los estudios están revelando que los humanos sí que sienten pena/compasión/empatía por la máquina. Un ejemplo muy sencillo de explicar lo tenemos en un artículo del pasado mes de agosto. En esta ocasión, tenemos a un robot humanoide de mucho éxito, Nao, pidiendo que no lo apaguen. Y sorprendentemente, los sujetos del experimento son más reacios a apagarlo cuando el robot suplica por su vida.
 

Puede que muchos de los que lean estas líneas no tengan nunca un robot de estas características, o que piensen que a ellos no les ocurriría. Pero planteemos la siguiente situación: ¿cuántas veces hemos golpeado con violencia la impresora, la lavadora, el coche o la televisión debido a su mal funcionamiento? 






En el vídeo precedente, ¿qué ocurriría si la máquina con cada golpe, gimiera? La ciencia indica que seguramente cesaríamos en nuestra furia contra el pobre cacharro. Seguro que muchos de los presentes, usuarios del sistema operativo Windows, han tenido que usar recurrentemente Alt + Control + Supr. Eso en cierto modo es tratar mal al software, como coger del cuello a una persona y ponerle las cosas en su sitio. ¿Y si al darle a esa combinación de teclas, el ordenador emitiera un mensaje de dolor?

Ponerle sonido a Windows en estas condiciones es muy fácil, lo cual quiere decir que engañar a los humanos y hacerles imaginar que el ordenador siente daño y está vivo, no es ciencia ficción en absoluto. Es posible que conozcáis a Furby, un juguete que tuvo éxito hace unos 20 años que trataba de formar una relación emocional entre el niño y él a través de frases graciosas.

No he encontrado ningún experimento al respecto, pero ¿creéis que aumentarían la venta de aspiradoras autónomas si tuvieran caritas sonrientes en lugar de no tener expresiones faciales? Quien diga que no, a ver qué piensa cuando conozca a Cozmo.





Pero en todo progreso hay un cierto peligro. Y el peligro es bastante importante, para mi gusto. Ya que un robot con financiación militar ha demostrado que puede manipular mentalmente a un humano a través de la empatía y la interpretación de su estado de ánimo.

Y esto es lo que da un poquito de miedo y conviene regular y conocer en profundidad cómo afecta a la mente humana.

Finalmente, si pensáis que este es un problema de nuestros días, es porque no habéis visto 2001: Una odisea en el espacio, ¡que es de 1968!

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