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Reseña de Civilación, de Niall Ferguson

Intento mostrar en el blog de manera actualizada todos los libros que hay en mi mesilla de noche, algo que no siempre lo consigo o me acuerdo. Pero el que traigo en esta entrada creo que encaja muy bien en la temática del blog. Se trata de Civilización: Occidente y el resto, de Niall Ferguson.


Es un libro que ha merecido críticas de algunos medios de comunicación importantes, como The New York Times, El País o The Guardian

El libro intenta explicar las diversas características que han hecho que Occidente sea actualmente una potencia económica sobre otros territorios. Es algo que resulta un poco ilógico, ya que no representa una zona particularmente rica en recursos naturales, ni concentra la mayor parte de la demografía mundial. Sin embargo, el autor explica cómo a partir del siglo XVI, el predominio de Occidente sobre el resto del mundo fue imparable. Hasta entonces, la hegemonía mundial estaba mucho más decantada hacia China, quienes fueron unos grandes conquistadores y exploradores. 

Sin embargo, distintos golpes de mala suerte, malas decisiones políticas y acontecimientos políticos hicieron que Europa y Estados Unidos sobre todo se llevarán la tostada tras ese siglo. Algunas de esas grandes decisiones fueron la estrategia de reparto de las tierras conquistadas, la separación entre religión y estado, el desarrollo de la medicina, y unos pocos grandes factores para los que el autor dedica varios capítulos.

Personalmente, es un tema que me apasiona, ya que actualmente estoy muy interesado en la lectura del contexto histórico que provocó que las revoluciones industriales previas tuvieran éxito, o qué hizo que surgieran en unos países concretos. Lo que deja claro este tipo de libros es que caminamos sobre hombros de gigantes, y prácticamente ningún cambio es fortuito ni nace de una única idea. Sino que para llegar a cambios políticos, económicos o sociales hacen falta muchos pasos previos y crear un entorno social previo. Este libro ayuda a amueblar la cabeza en ese sentido y a familiarizarse con la Historia en mayúsculas, ya que lo que se narra aquí marcó totalmente a la humanidad.

Es un libro que a mí me apetece mucho subrayar, y probablemente releer. Se lo recomiendo a cualquiera interesado en todos estos temas.


El GDPR y los algoritmos

Seguramente estos días estéis recibiendo varias notificaciones de correo que simplemente dicen que la empresa X, de la cual sois clientes o usuarios, ha actualizado sus contrato de tratamiento de datos personales para adaptarse al GDPR. 

Estas siglas responen al General Data Protection Regulation, y es el nuevo código de regulación para el tratamiento de datos personales que ha lanzado la Unión Europea para las empresas. Su web es https://www.eugdpr.org/. Ha sido aplaudido desde distintos puntos de vista, y más, desde que estalló el escándalo entre Facebook y Cambridge Analytica. De hecho, muchos medios y analistas sugerían que Estados Unidos adoptase regulaciones exigentes de tratamiento de datos personales, como en Europa, para prevenir futuros casos como el que he citado.Sin lugar a dudas, tener una normativa exigente ayudante a la protección de los ciudadanos. Aquí tenéis una buena explicación de qué implica el GDPR.

Sin embargo, hoy me gustaría llamar la atención de un artículo de este código. Concretamente el 22, cuyo título dice Automated individual decision-making, including profiling. El texto completo del artículo lo tenéis aquí.

¿Qué implica esto? Realmente esto otorga el derecho de explicación a un usuario/cliente de un servicio basado en inteligencia artificial, a conocer en qué se basa el algoritmo para decidir sobre él. Es un portazo total a los algoritmos no ininteligibles. Cualquier persona tiene derecho a saber por qué un algoritmo le ha ofrecido un tipo de producto financiero, o le ha sugerido este otro servicio de allá, o lo ha catalogado como "no-apto" para acceder a algún tipo de sistema.

Los expertos hace tiempo que se aconsejan que no se usen en servicios públicos o productos comerciales ningún algoritmo que no sea totalmente transparente y que afecte a alguna actividad fundamental de la persona. Por ejemplo, la justicia, el diagnóstico médico, las finanzas, trabajo, etc. Pero este artículo ya lo prohíbe totalmente.

Es famoso el uso cada vez mayor que se hace en el Departamento de Justicia de Estados Unidos de la Inteligencia Artificial para cierto tipo de casos (COMPAS), cuyos algoritmos son secretos y pertenecientes a una startup.

El GDPR también podría afectar a esas grandes bases de datos sin las cuales estos algoritmos inteligentes se alimentan. En teoría, la normativa europea permite que la migración de datos de un servicio a otro sea muy fácil, con lo cual, se sobrentiende que también el usuario debería exigir que se sepa qué información personal está siendo almacenada.

La llegada del GDPR me parece una buena noticia. Además, los próximos años serán cuando se exploren las implicaciones sobre la vida de las personas y las regulaciones de este tipo de soluciones informáticas, y el correcto tratamiento de esta información jugará un gran papel en todo ello.




Sobre la intuición y el sexto sentido

¿Os acordáis del sentido arácnido de Spiderman? Es la habilidad sobrenatural para detectar peligro inminente que le han atribuido al periodista Peter Parker. ¿Es tan sobrenatural? En 2009 se reveló un estudio en el que soldados estadounidenses destinados en Iraq eran capaces de detectar con un acierto nada despreciable, qué calles tenían explosivos ocultos.



Daba igual que se conocieran de memoria una calle, o que la patrullasen continuamente. Había algo que les indicaba que alguien había hecho un cambio desde la última vez que pasaron. Había veces que se equivocaban, sí, pero otras veces salvaron muchas vidas. ¿Es esto una habilidad sobrenatural? En mi humilde opinión, no.

Continuamente se escucha y se lee la expresión olfato policial, referido a la intuición que tiene ese colectivo profesional para descubrir algún crimen o seguir pistas. En general, consiste en la detección de señales no aparentes para los ojos y sentidos no entrenados como policía. Pero por lo general, no pensamos que todos los policías de nuestras ciudades sean unos superhéroes.

O pensemos en una persona que realiza procesos de selección de personal para empresa todas las semanas. Estoy convencido de que una persona dedicada a esa actividad durante mucho tiempo será capaz de predecir con mucho mayor acierto y antes que una persona cualquiera, qué candidato es el mejor entre un colectivo. ¿No le ocurre lo mismo a un profesor con sus alumnos, o a un entrenador de fútbol con sus jugadores? ¿Y a eso le llamamos superpoder?

Entonces, ¿qué es lo que los soldados, policías, profesores... tienen en común? Es difícil de explicar. La mayoría de la gente se refiere a ello como intuición, pero esa explicación no es muy científica. Los militares pasaban varias veces por la mismoa calle, pero algo les decía que había una bomba. ¿Qué podía ser? En mi opinión, señales. El soldado no tiene por qué ser consciente exactamente de qué señales se trata, pero puede que sea una piedra movida de sitio, más silencio, un número de huellas superior al habitual, o una combinación de distintos factores. A esa habilidad natural que tiene el cerebro se le llama identificación de patrones (pattern recognition), y tal y como he dicho, simboliza a que cuando el cerebro percibe un conjunto de señales (de las cuáles no somos muy conscientes), algo se activa, y avisa de un peligro, o de que en algún lugar de una escena del crimen hay una pista aún no descubierta.

Esto mismo puede hacer alguien del departamento de Recursos Humanos de una compañía, el cual no sabe muy bien por qué, pero es capaz de predecir quién es válido y quién no con una simple conversación de café, y no necesariamente sobre la actividad profesional. Puede que sea la mirada del candidato, el tono de voz, o su ritmo, o la entonación, o la postura, o una combinación de todo ello. No lo sabemos explicar ni medir con seguridad. Simplemente, lo sabemos.

De la misma manera, tampoco podemos decir por qué una persona nos cae bien, o nos enamoramos de ella. Pero si repasas tus relaciones sociales, es muy posible que entre ella tengan en común más cosas de las que parece a simple vista, o que hay factores no aparentes entre ellos que te han atraído. Todos tenemos ese superpoder de intuir con quién tenemos más química y con quién no. Lo entrenamos a lo largo de toda nuestra vida. 

¿Habéis entendido ya qué es el sentido arácnido de Spiderman? ¿Sí? Pues entonces habréis descubierto en qué se basa el aprendizaje no supervisado (unsupervised learning), la cual es la rama de la inteligencia artificial más prometedora. Los sistemas informáticos tratan de detectar qué patrones se repiten en nuestra vida cotidiana. Un software es capaz de manejar muchos miles de datos, retenerlos en la memoria, y analizar un sinfin de posibilidades hasta detectar al final las señales comunes que a nosotros nos hacen saltar la alarma, o empezar a percibir un determinado sentimiento.

Las máquinas, grabando todos vuestros movimientos, textos escritos, horarios, hábitos... acumularán la cantidad de datos suficiente para predecir qué os va a gustar. Facebook, gracias a las fotos que colgamos en su red social, es capaz de predecir qué persona nos va a gustar. Da igual que no aparezcamos con esas persona a solas en la imagen, y que aparezca más gente. Las miradas, las interacciones entre los distintos usuarios, los hábitos de conexión en la red social... permiten calcular el resto.

Imaginaos que fuésemos todos con unas Google Glasses por la calle. La empresa tecnológica sabría en todo momento cuánto tiempo prestamos atención a una persona, como pasamos nuestros ojos de su cara al cuerpo, qué descartamos de nuestro campo de visión, a qué velocidad se mueven nuestras pupilas... y eso bastaría para saber la mayor parte de nuestra vida.

Son aspectos de privacidad que están ahora muy presentes en el debate. Recordad que no tenemos que indicar exactamente todo a un gigante digital para que ellos descubran más allá de lo que pensamos, sentimos. Muy probablemente descubran cosas de nosotros de las que muy probablemente, nosotros no seamos conscientes.

Limitaciones de los coches autónomos en días de nieve

Esta mañana, el tráfico en el norte de España ha sido una pesadilla debido a la nieve. Coches que se quedan atascados, que no frenan, se chocan, no mantienen el carril, y más incidentes que cualquier conductor que haya vivido una de estas jornadas conocerá. Y a mí me sirve para recordar que un día como hoy, un coche autónomo sería totalmente inútil con la tecnología de la actualidad. Y no lo digo solo yo. Pasaré a explicarlo con los siguientes ejemplos:

En primer lugar, el coche tiene que ver a través de sus sensores (radar, LIDAR, ultrasonidos, cámaras, etc), y hoy las rayas del asfalto son indistinguibles. Tampoco me parece la mejor idea que el coche se guíe por carriles que tenga almacenados en la memoria, ya que hoy no es el día para ir por ningún carril concreto, sino por el camino que despejen las máquinas quitanieves. Puede ser un intermedio entre los dos carriles, o uno de los que ya existen en la vía. Pero desde luego, no me imagino la funcionalidad de uno de estos sistemas en condiciones muy adversas como nieve y niebla (por ejemplo, en una estación de esquí) donde hay que jugar mucho con la intuición, percepción de sonidos, ver otras luces reflejadas en la niebla, etc.



La manera en la que hay que conducir es muy humana. Hay que acelerar lentamente, circular en marchas largas aunque no sea la velocidad adecuada para ellas, no hacer giros bruscos, etc, y ahora mismo, ese conocimiento de los conductores humanos también me parece que está muy por encima de las reglas que sigue el coche autónomo para circular.

Y sobre todo, todavía no me imagino a ninguna de estas máquinas integrarse en el ecosistema del tráfico. Los lectores lo van a entender de una manera muy sencilla: si estamos conduciendo por una autopista de tres carriles, en el de la derecha, y vemos que en carril de incorporación que hay más adelante está accediendo un camión, aunque todavía no haya llegado a la autopista, ¿cuál es vuestra tendencia natural? El conductor educado, si puede, se echa al carril central, ya que el Código de Circulación indica que hay que facilitar las incorporaciones de los otros vehículos en la medida de lo posible. Pero no tengo claro cómo se aplica esto a las reglas de conducción que tiene almacenadas en el vehículo sin conductor. 

Existen multitud de momentos que un conductor experimentado sabe predecir, como por ejemplo, un coche cuándo va a intentar colarse delante de nosotros desde el carril izquierdo o el derecho. Ya puede haber puesto el intermitente como que no, que todos los días, en todos los rincones del planeta, alguien se nos intenta colar delante. Esa detección de situaciones no obedece a ninguna señal de tráfico ni señal luminosa, sino que responde a un patrón de conducción en la región donde habitual conducimos, y que podemos predecir con un gran índice de acierto. Si somos unos conductores que preferimos evitarnos problemas, sabremos predecir cuándo un vehículo se nos quiere colar, y frenaremos lo justo como para dejarle un espacio suficientemente amplio para que haga la maniobra sin que nos ponga en riesgo a nosotros. Repito, los humanos experimentados saben predecir esto incluso sin el uso de intermitentes. Estas maniobras pueden ocurrir por que los conductores más avispados agotan el carril izquierdo adelantando hasta que no tienen más remedio que meterse rápidamente en el carril derecho para seguir por su camino, pese a quien le pese. O también cuando alguien que no conoce las carreteras, se da cuenta en el último momento que la bifurcación que iba a coger no era la correcta. ¿Qué puede hacer el coche autónomo en ese momento? Lo que tenga programado en su cerebro electrónico. 

O cuando estamos en una atasco, o en una situación de detención, es muy habitual la comunicación entre conductores para indicarse el uno al otro a quién dar preferencia en el paso. ¿Cómo es capaz de ver esto las cámaras del coche? 

Es decir, en el tráfico hay multitud de situaciones que los conductores conocemos en base a comportamientos de otros coches, fluidez de la vía, velocidad, etc. Son comportamientos muy humanos. Existe un baile de vehículos en el tráfico en todo tipo de vías, al que las máquinas creo que todavía no pueden aspirar.

Recordemos que la inteligencia artificial que rige el funcionamiento de estos robots de la carretera no son más que una serie de reglas, muy sencillas, que ejecutan unas órdenes ante ciertos estímulos. Y esas órdenes están normalmente almacenadas.

¿Es lo mejor entonces un vehículo autónomo en el que nos montemos y haga todo por nosotros?

Muchas de estas preguntas son cuestiones al aire, basadas en el desconocimiento concreto del código y las reglas que siguen los distintos modelos de coches sin conductor. Si algún influencer llega a leer este post y logra contactar con alguno de estos fabricantes, estaría encantado de que estos me aclarasen mis dudas, o mejor aún, que me inviten a vivir situciones de tráfico. Ahí lo dejo.

Bertha Benz - la pionera de la automoción

Esta entrada tiene como intención recordar que el 11 de febrero está declarado como el Día de la Mujer y la Niña en Ciencia. Y la que quiero traer hoy a este blog, no es del todo desconocida, pero no está de más volver a reivindicar el gran impacto que tuvo: Bertha Benz (1849-1944), la mujer que comenzó la era de la automoción tal y como la conocemos hoy en día.

Bertha era la mujer del inventor Karl Benz, el cual fue otro gran hombre que inventó el coche tal y como lo conocemos hoy en día en 1886, el Benz-Patent Motorwagen. Venía a ser un triciclo motorizado. No es verdad que inventó el primer coche, ya había habido varios intentos, según a qué llamemos "coche". Sin embargo, en aquella época, su invento no tuvo nada de éxito, y la gente le tenía miedo y prefería los tradicionales caballos a una máquina. Las dos unidades que vendieron en 1888 no daban para cubrir gastos de la compañía, y esto les metía al matrimonio en serios problemas.

Bertha Benz era a la vez esposa y socia capitalista de la empresa de su marido, y se propuso demostrar a la sociedad las posibilidades de este invento; planeó un viaje que pretendía demostrar la libertad que podía dar a las personas y sobre todo, a las mujeres, la libertad que daría el vehículo. 


Al amanecer de ese mismo año, Frau Bertha despertó a sus dos hijos, de quince y trece años, y empujaron el triciclo suavemente fuera del taller. No dijeron nada al padre, y comenzaron su viaje desde Mannheim a Pforzheim, una distancia de unos 106 km. El señor Benz, cuando se despertó leyó en una nota que su mujer había cogido el coche para ir a ver a su madre, quien realmente sí que vivía en la ciudad a la que se dirigían. El viaje terminó siendo una odisea.

Los lectores pueden imaginarse cómo serían las "carreteras" de la época, los caminos para caballos y personas, más bien, a una velocidad máxima de 16 km/h. Les ocurrió de todo a lo largo de su recorrido: se perdieron, casi queman el motor, se quedaron sin gasolina, y más anécdotas que podéis leer en muchos blogs, o ver en la película Carl & Bertha. El pintoresco trío llamaba la atención allá por donde pasaban, era inimaginable viajar sin olor a estiércol, sin polvo, ni sudor, pero no precisamente en silencio. Finalmente, llegaron por la noche al destino previsto tras un montón de penurias que Frau Bertha supo superar, y desde Mannheim enviaron un famoso telegrama al angustiado marido, donde le decían que su invento funcionaba.



El viaje de vuelta fue un baño de masas, y muchos periodistas salieron a recibir a Frau Bertha al camino para felicitarla y homenajearla por su histórico viaje. Lo que hoy en día se conoce como la Ruta Memorial Bertha Benz.

Afortunadamente, la historia no ha olvidado del todo a esta gran mujer. Su viaje fue un antes y un después, y demuestra lo importante que es, no sólo la idea, sino el marketing de venta. Esta entrada es mi pequeño respeto hacia esta figura. Espero que este no sea el último homenaje a grandes mujeres que aparezca en este blog. 




Fuentes
http://thechronicleherald.ca/wheelsnews/1195761-bertha-benz-mother-of-the-automobile
https://jalopnik.com/meet-bertha-benz-the-woman-who-took-the-first-real-dri-451617383
https://jalopnik.com/5816040/who-invented-the-worlds-very-first-car
https://fronterasblog.com/2014/07/14/el-accidentado-viaje-de-la-senora-benz/

En Naukas: cómo Isaac Newton se arruinó con una burbuja financiera

Aquí os dejo mi última entrada en la plataforma Naukas. Una mezcla de historia y ciencia. ¡Que la disfrutéis!




"Puedo calcular el movimiento de las estrellas, pero no la locura de los hombres". Esta frase se le atribuye a Sir Isaac Newton en un contexto al que no estamos acostumbrados a situar al genio. Aunque no haya dejado evidencia por escrito de esta frase para la historia, dicen que el científico la pronunció tras perder su fortuna en la burbuja de la Compañía de los Mares del Sur, una manía de especulación que arruinó a muchos inversores británicos en 1720, y una de los factores históricos para que la Primera Revolución Industrial ocurriera tal y como hoy la conocemos. Aunque muchos no la conozcan hoy en día, esta compañía ha sido una de las más grandes de la historia, capaz de ridiculizar a los gigantes tecnológicos de hoy en día. 

La Compañía de los Mares del Sur, South Sea Company, nació en 1711, y fue una empresa estatal que creó el gobierno británico bajo la suposición de que la Guerra de Sucesión española, que estaba por finalizar, terminaría con un tratado que permitiría intercambios comerciales con las colonias españolas en el Nuevo Mundo. Las acciones de la firma, con un interés garantizado del 6%, se vendieron muy bien, gracias a la promesa de las inmensas riquezas que albergaba Sudamérica.

Sin embargo, aunque España no salió nada bien parada de esta Guerra, Felipe V nunca tuvo intención de admitir a los ingleses en sus puertos americanos y el Tratado de Utrecht de 1713 fue menos favorable de lo esperado: otorgó a Reino Unido el derecho a ser el único proveedor de esclavos de las colonias de España en América del Sur durante 30 años, pero también imponía una tasa anual sobre estos esclavos importados, y solo le permitía a la empresa enviar un barco al año para comerciar con tres países: México, Chile y Perú. 

Pero como lo que se lleva en las burbujas no son los hechos, sino las especulaciones, las acciones de la empresa y su popularidad no bajaron. Tanto fue así que cuando falleció la reina británica Ana, que tenía el 22,5% de acciones de la compañía, su sucesor, Jorge I, heredó sus acciones y compró más. Y su hijo se convirtió en inversor y gobernador de la compañía. Y con esta fama y respaldo, invirtió en la compañía gran parte de la aristocracia, los políticos, los comerciantes, y hasta sus sirvientes. Hasta Isaac Newton.

Corrían rumores y especulaciones de que la compañía y sus accionistas se harían de oro. Lo cierto es que el Gobierno Británico de la época lo que necesitaba era financiarse, que por algo las guerras cuestan lo que cuestan, y el tipo de interés estaba por las nubes, lo que no facilitaba las cosas. 
Esta es la evolución de las acciones de la Compañía y cómo invirtió Newton en ese período:


Tal y como se ve, la Compañía de los Mares del Sur es un gran ejemplo de burbuja especulativa en la historia. Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, y hemos podido ver fenómenos especulativos muy similares en nuestros días. Por ejemplo, en 2015, con la bolsa China:



Pero volviendo a la compañía británica, hubo otras celebridades que tuvieron mucho más acierto que Isaac Newton. Entre ellos, el gran compositor anglo-alemán George Handel, quien invirtió en las acciones originales en 1716, pero vendió a tiempo y luego volvió a invertir, en 1723, sólo 3 años después del colapso. En términos actuales, invirtió 24.000€ y a fecha de su fallecimiento, acumulaba casi 2.300.000€.

Sin embargo, tras la quiebra de la compañía, el Banco de Inglaterra había tomado las riendas de la empresa para reflotarla, y sus actividades estaban mucho más supervisadas. ¿No os suena todo esto?
A pesar de que económicamente este acontecimiento fue un completo desastre financiero, sus consecuencias han sido muy importantes hasta nuestros días. Merced a una buena inversión en esta empresa, al comercio de esclavos y a la gran actividad comercial de la época, muchas personas se hicieron muy ricas, y una de ellas fue la que invirtió en 1769-70 en la patente de James Watt que mejoraba el motor de vapor hasta entonces.




Fuentes: 1, 2, 3



 
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