Blog de robótica e inteligencia artificial

12/13/2018

Mary Lasker, la directora de marketing contra el cáncer

Ha habido agitadores sociales que han cambiado la historia, y Mary Lasker (1900-1994) ha sido una de ellas. No fue científica, sino removedora de conciencias y hábil estratega y negociadora entre las élites. Mary Woodward se casó en 1940 con Albert Lasker, un rico y bien conectado ejecutivo de marketing de la industria del tabaco de Estados Unidos. Por su parte, Mary Woodward era una diseñadora de ropa con aspiraciones, que pretendía cambiar la sociedad convenciendo a los poderosos. Y la causa filantrópica que eligió fue la lucha contra el cáncer, que para el matrimonio comenzó en 1943.


Fuente: Wikipedia



Podéis seguir leyendo el artículo en la web de publicación orininal, MujeresConCiencia. Un blog sobre mujeres (a menudo olvidadas) que inspiraron y marcaron la historia de la Ciencia.
Comparte:

12/04/2018

Keynes y el contexto de la semana laboral de 15 horas

En estas latitudes, el gobierno ha propuesto realizar un registro de las horas que pasan los trabajadores en jornada laboral. En este país se hace una polémica de casi todo, y estoy seguro que en alguno de los debates que acaecerán se nombrará al ínclito John Maynard Keynes y su famosa predicción de que en 2030 disfrutaremos de una jornada laboral de 15 horas. La dejó redactada en la obra de 1930, Economic prospects for our grandchildren.


Fuente

En este artículo me gustaría describir brevemente cuál era el pensamiento económico de este autor y qué suponía cuando realizó esta propuesta.

Keynes predecía que las personas tendrían que trabajar mucho menos, tendrían sus necesidades cubiertas y podrían decidir cuánto más de tiempo de ocio se tomarían respecto a lo que estamos acostumbrados.

Sin embargo, no parece que esto se esté cumpliendo, ya que la tendencia actual en muchos puestos de trabajo es a difuminar la línea de separación entre vida personal y vida laboral. Además, en Estados Unidos el número total de horas trabajadas se ha mantenido estable durante muchas décadas y tienden a no gastar todo su período de vacaciones, al contrario que en Europa.  

Pero vamos al contexto de la predicción: Keynes era una persona que defendía la intervención del estado para el mantenimiento del sistema capitalista y para el progreso de la economía. Fruto de su pensamiento, se crearon instituciones como el FMI y el Banco Mundial

Los años dorados del capitalismo fueron desde 1930 a 1970 aproximadamente. Durante estos años, la economía creció exponencialmente. Es decir, se incorporaron diversas técnicas de organización laboral y se innovaron distintas tecnologías que hicieron que la productividad empresarial creciera sin parar. Fueron unos años de mucha presión de sindicatos y regularización, lo cual permitió también que los salarios de los trabajadores crecieran junto a los beneficios empresariales, empujados por la adorada productividad. 

En definitiva, todo marchaba bien. Se creó el llamado estado de bienestar, se extendieron los seguros laborales y los derechos de los trabajadores. Fue en esta época dorada donde Keynes realiza su predicción: creía que la tecnología y otras innovaciones organizativas por sí mismas harían que el trabajador pudiera ir reduciendo su semana laboral, incluso generando beneficios para el empresario. Es decir, era muy optimista respecto a lo que hoy llamamos desempleo tecnológico. Sin embargo, la alegría exultante no fue eterna, y en 1970 aproximadamente, la productividad empezó a decrecer.

Entre 1920 y 1970 se consiguió un 2,82% de incremento anualizado de productividad. Sin embargo, de 1970 a 2014, creció solo por un 1,62% anual. 


Fuente

Cada vez era más difícil aumentar beneficios en las empresas. Una metáfora equivalente podría ser la de extraer petróleo de un campo. Al principio es fácil, pero cada vez los costes van aumentando más y requiriendo mayor energía para obtener esa materia prima.

Debido a este problema de pérdida de productividad, a continuación se ve la curva que Keynes nunca previó ni contempló: la separación de la evolución de la hora pagada al trabajador y el producto obtenido.

Fuente

La dificultad de mejorar la productividad obliga a las empresas a reducir costes de salarios y a hacer que los trabajadores inviertan muchas más horas. Las empresas basan una gran parte de su crecimiento en operaciones financieras (recompra de acciones), no a partir de sus medios productivos.

De hecho, ahora mismo se aboga por el modelo capitalista sin intervención, abanderado por Milton Friedman, en el que el estado no debería intervenir en la economía, ya que el mercado se regulará solo.

Por esta serie de razones, espero que quede claro que el mundo en el que John Keynes elaboró su teoría es totalmente distinto del actual. Lo cual no quita para afirmar que la semana laboral de 5x8 horas no es lo mejor desde el punto de vista de la Ciencia, pero esa reflexión me la dejo para un siguiente post.
Comparte:

11/19/2018

En @MapIgnorance: la convergencia entre inteligencia artificial y neurociencia

Esta semana publiqué un artículo en el blog de divulgación de la Universidad del País Vasco, Mapping Ignorance. El artículo original está en inglés, y esta es una traducción libre de el mismo.



Muchos investigadores de inteligencia artiicial (IA) están alertando sobre un invierno en esta disciplina, lo cual significa que los científicos pueden perder interés en el campo, las instituciones reducir los fondos y perder presencia en el debate público. No sería el primer invierno de IA, no obstante. Las pasadas dos décadas han supuesto una época de optimismo sin parangón en la inteligencia artificial, y a ello han contribuido la mejora del hardware, la existencia de grandes bases de datos y el desarrollo del aprendizaje-profundo. Sin embargo, aún estamos muy lejos de una inteligencia más humana.

Personalmente, no estaría tan seguro sobre el descenso de actividad investigadora en IA, pero de lo que sí que estoy convencido es de que cada vez irá más de la mano de la neurociencia y sus reglas. Por lo tanto, podemos denominar invierno de la IA al período que se necesitará para entender lo suficientemente bien el cerebro como para dar un gran salto adelante, tanto en IA como en neurociencia. Este artículo pretender describir las tendencias actuales de los investigadores en esta dirección y algunos ejemplos de las contribuciones de la neurociencia.



Fuente


Es paradójica la situación actual, ya que en su orgien la IA estaba basada en la neurociencia y en la psicología. A partir del desarrollo posterior y expansión de estas disciplinas, los límites de estas ciencias se hicieron muy níticos y se perdió la interacción entre ellas.

La neurociencia otorga dos ventajas para la IA. En primer lugar, sirve de inspiración para una nueva multitud de nuevos algoritmos, independientes de ideas matemáticas que han dominado tradicionalmente la IA, como el aprendizaje profundo y las redes neuronales. En segundo lugar, la neurociencia puede servir de sistemas de validación de las técnicas de IA que ya existen. Si un algoritmo existente se prueba sobre un modelo de cerebro, se comprobará su plausabilidad como elemento hacia un sistema de inteligencia general.

Sin embargo, en este punto es donde las dos tendencias predominantes entre científicos difieren: investigadores como Henry Markram, Dharmendra Modha y Stepehen Larson están centrados en un modelo de simulación completo del cerebro, incluso desde un punto de vista biológico. Estiman que un millón de líneas de código son suficientes para este propósito. Están tratando de replicar todas las sinapsis, dendritas, activación de axones, etc, para poder entender cómo aprende el cerebro, o cómo obtiene información del entorno, e incluso cómo luchar contra enfermedades mentales. Sin embargo, en este artículo, hablaré sobre trabajos que sólo reproducen cómo funciona el proceso de aprendizaje, desde un punto de vista ingenieril.



Aprendizaje por refuerzo
La neurociencia ha vuelto a poner al aprendizaje por refuerzo (RL) de moda otra vez. Nunca ha sido una técnica particularmente atractiva: es un algoritmo computacionalmente muy muy ineficiente y requiere cientos o miles de experimentos para lograr la solución óptima. Pero durante la experimentación se pasa por distintos estados y decisiones y eso se ha vuelto una gran ventaja para modelar y representar algunas habilidades humanas esenciales.

Por ejemplo, RL se ha vuelto una buena representación del aprendizaje de las habilidades motoras en animales y humanos. Persigue el aprendizaje a través de las repeticiones de acciones. Querido lector, intenta simplemente recordar cómo aprendiste a montar en bici, a nadar o cómo aprendiste en una ciudad nueva el camino a casa. En definitiva, es una adición de prueba y error en el que la persona pondera mucho las buenas decisiones que le hicieron conseguir el equilibrio o llegar a su destino.

Además, la combinación de aprendizaje profundo y RL ha sido un gran hito, ya que representa el uso de memorias episódicas. RL, en este sentido, representa la habilidad natural de aprendizaje de habilidades, como las reglas de un juego. La información permanece almacenada, y a continuación, se extrae y se usa una red neuronal para hallar la solución óptima según las experiencias vividas pasadas. La combinación de RL + aprendizaje profundo se ha comprobado que es válido para simular cómo los niños adquieren experiencia y sentido común al interactuar con el entorno.

Finalmente, el RL también se está mostrando muy útil para modelar la capacidad de imaginar y planificar de los humanos. Los humanos pueden predecir resultados futuros a través de simulaciones, gracias a multitud de experiencias vividas pasadas.



Atención
Hasta hace bien poco, los modelos de redes neuronales más típicos (tradicional, convolucionales) trabajaban directamente sobre imágenes o vídeos completos, dando la misma importancia a todos los píxeles del cuadro a la hora de procesar. Sin embargo, no es así cómo trabaja el cerebro. En realidad, centra su atención en los objetos móviles, colores y partes específicas. Por lo tanto, este tipo de algoritmos de reconocimiento se están implementando para modelar la atención, y reducir el coste computacional al mismo tiempo.


Aprendizaje continuo
Una de las principales características del cerebro humano es la habilidad para aprender continuamente, sin olvidar los conocimientos y habilidades previamente adquiridos. En el caso de las redes neuronales, el re-entrenamietnto era catastrófico ya que borraba todos los conocimientos ya adquiridos. Este fenómeno se representa por el sesgo y los pesos, que representan el camino al conocimiento de una red neuronal. En la actualidad, los investigadores están desarrollando un tipo de aprendizaje y de pesos flexibles para usar la misma red neuronal para aprender nuevos conceptos, sin pérdida de información.


Aprendizaje eficiente
Los humanos tenemos una gran habilidad para aprender rápidamente nuevos conceptos a partir de unos pocos ejemplos, lo cual hace el conocimiento algo muy flexible. Esto es una habilidad extremadamente difícil para la IA. Sin embargo, sistemas de aprendizaje recientes están creando sistemas de redes neuronales que aprenden a aprender. Se puede entender con el siguiente ejemplo: un niño tiene una habilidad nautral para reconocer distintas letras, a pesar de que provengan de distintas caligrafías y personas. Las redes neuronales están adaptando este efecto ponderando el conocimiento previo con problemas parecidos.

Esto es también muy importante en la transferencia de conocimiento de los humanos. Normalmente, una persona que sabe usar un ordenador o conducir un coche, podrá usar cualquier otro ordenador y conducir cualquier otro coche.


Conclusiones
No solo la IA se beneficiará de la colaboración con la neurociencia. En la dirección contrario, la IA y sobre todo, el aprendizaje-máquina, transformaron para siempre la neurociencia y las técnicas para analizar las imágenes de resonancia magnética, la realización de diagnósticos a partir de big-data y el desarrollo de nuevos medicamentos.

En la nueva era, ninguna de las dos ciencias podrá avanzar la una sin la otra.



[1] Hassabis, D., Kumaran, D., Summerfield, C., & Botvinick, M. (2017). Neuroscience-inspired artificial intelligence. Neuron, 95(2), 245-258.
Comparte:

11/11/2018

Errores de ajuste y Fukushima

Una famosa cita científica dice que si no usas datos, probablemente lo que hagas no sea ciencia. Pero contar con datos no resuelve el problema completo, ya que normalmente hay que interpretarlos y establecer una relación entre los datos con los que contemos. 

En este artículo pretendo explicar un par de casos históricos famosos sobre el problema de sobreajuste. Es decir, lograr que la relación que calcules sobre tus datos, sea demasiado cercana a los propios datos. Se va a entender muy bien con los siguientes ejemplos:


- Evolución del tamaño de población de Estados Unidos

Este ejemplo apareció en la página de Mathworks del software matemático Matlab. En ella, se dibujan algunos puntos del tamño de población de Estados Unidos a lo largo de la historia, y se ajusta con uan ecuación de segundo grado.


Pero si yo fuera Donald Trump, me preocuparía por ver la evolución de esta gráfica en el futuro:


Es decir, este ejemplo demuestra que a pesar de que la curva se ajusta muy bien a los datos puntuales con los que yo tenía, la gráfica no es correcta (o eso esperamos).

Lógicamente, no todos las líneas, según su grado, van a ajustar correctamente con la realidad, pero puede que arrojen resultados más lógicos.


 

- Ptolomeo y su sistema de círculos

Ptolomeo consideró que la Tierra era el centro del universo, y para eso creó un sistema de círculos que según él, reproducía perfectamente los movimientos de todos los cuerpos celestes alrededor de la Tierra. El problema era que había que dibujar nuevos círculos cada cierto tiempo para ajustar los datos.



Cuando el resto de los astrónomos tuvieron que crear tantos círculos que el modelado les parecía dudoso, llegó Copérnico a desarrollar un sistema más realista.


- La central de Fukushima

Este ejemplo de la central nuclear probablemente sea uno de los más esclarecedores de sobreajuste: para fabricar la central, los ingenieros se basaron en una relación denominada ley de Gutenberg - Richter, la cual establece la frecuencia de que ocurran terremotos de cierta magnitud. Desde los imperceptibles hasta los terremotos de grado 10.

Ahora, fijaros en las siguientes dos imágenes:



La primera imagen representa la relación que crearon los ingenieros, consistente en dos líneas rectas, donde el punto de inflexión ocurre alrededor de 7,3. La segunda imagen muestra un ajuste de los datos peor, consistente en una única recta. Sin embargo, la primera imagen establece que un terremoto de grado 9 se da cada 13.000 años, mientras que la segunda imagen indica que un terremoto así se da cada 300. Y por esta razón, Fukushima fue dimensionada solo para aguantar un terremoto de 8,6 grados.

¿Sorprendente? Un error de cálculo que costaba arreglar 30 segundos provocó que se echase a perder una gran infraestructura. Los datos no lo son todo. También existe su correcta interpretación.





Fuente:

1- https://ml.berkeley.edu/blog/2017/07/13/tutorial-4/
2- https://stats.stackexchange.com/questions/128616/whats-a-real-world-example-of-overfitting
3- https://datascience.stackexchange.com/questions/61/why-is-overfitting-bad-in-machine-learning
4- https://www.britannica.com/science/Ptolemaic-system
Comparte:

10/26/2018

Los sesgos de los sistemas inteligentes y la realidad

Hace dos semanas, saltó a la palestra la noticia de que el programa de inteligencia artificial que usa Amazon para contratar a trabajadores tenía una clara preferencia hacia los hombres. Estas distinciones y decisiones injustas merecen más atención desde hoy mismo que la que los medios le están dando, pero no le veo fácil solución a este problema de la tecnología. En este texto explico por qué.


Para ello, me voy a centrar en un caso un poco más antiguo, de mayo de 2016, en el que el medio ProPublica acusaba a un sistema inteligente, COMPAS, usado en el sistema de justicia estadounidense, de tener un sesgo contra las personas negras a la hora de predecir si un delincuente volvería a reincidir o no. Concretamente, con las personas blancas tenía una mayor posibilidad de predecir que no reincidían, y finalmente sí que lo hacían. Mientras, con las negras predecía que iban a volver a delinquir y finalmente no lo hacían.

A pesar de que se armó un buen escándalo, cuatro meses después el Washington Post publicó un artículo en el que demostraba que las interpretaciones de sesgos sobre COMPAS que había realizado ProPublica no eran nada consistentes y que no estaba claro que el programa tuviera una mala preferencia. El problema está en cómo define ProPublica un sistema justo.


Fuente


Para Northpoint, la empresa desarrolladora de COMPAS, la aplicación es justa y veraz, ya que la proporción de la población que reincidió es igual en cualquiera de los dos colectivos, tal y como se puede ver en la imagen. A esto se le denomina calibración del sistema. Sin embargo, ProPublica se fijaba en el conjunto que finalmente no reincidió. Y aquí viene el problema: es imposible tener una solución tecnológica que sea justa según las dos definiciones. De hecho, eso de lo que acusó ProPublica es una de las consecuencias necesarias de diseñar un algoritmo sin sesgos. Un equipo de investigadores de la universidad de Stanford se propusieron calcular el coste de la equidad y concluyeron que el algoritmo, en efecto, se podía hacer que no tuviera la famosa distinción entre blancos y negros, pero a costa de perder precisión en el conjunto global. Llevaría a tener un 17% más de blancos en la cárcel con muy poco riesgo de reincidencia.

Hay que tener claro qué es estrictamente hablando, un sesgo, en el sentido matemático, y qué es lo que promulgan muchos medios. Vayamos en primer lugar con el sentido científico:

En estadística, un sesgo (bias en inglés) se define como un predictor que provoca que los todos los errores vayan en la misma dirección. Es distinto de la imprecisión (variance), el cual se usa para describir errores sin ninguna dirección en particular. El siguiente gráfico lo describe muy bien:



Fuente


Es decir, para un matemático un sesgo corresponde a la diferencia entre la respuesta que da un sistema de inteligencia artificial y la realidad. Sin embargo, los medios extienden que un sesgo es la diferencia entre la respuesta tecnológica y la realidad idealizada que tienen los periodistas. Y eso no tiene ningún sentido. Una cosa es la realidad veraz, la que existe y a partir de la cual se extraen los datos para entrenar a una solución inteligente, y otra cosa muy distinta es la realidad que alguien crea que debería ser.

Por decirlo de una manera sencilla: es nuestra realidad la que está sesgada. Y manipular los datos para que no lo sea, implica una manipulación que daría lugar a otro tipo de sesgos en las respuestas de los sistemas inteligentes. Cualquier modelización de nuestra realidad va a estar sesgada. Siempre va a existir el mismo problema mientras existan dos distribuciones de personas de diferente tamaño. De hecho, no importa cuánto me aleje o me acerque al detalle de la muestra: siempre apareceran subgrupos.

Como consecuencia, la cuestión sobre este tipo de algoritmos se reduce a una cuestión moral que habrá que regular de alguna manera. Habrá que establecer unas reglas de manera que se establezcan un orden de prioridades de sesgos asumibles, siendo conscientes de que se van a producir. De hecho, Google tiene una página interactiva donde se expone claramente un caso de dos grupos de población y cómo procesa la información un algoritmo a la hora de decidir si concederles un crédito o no. El ejemplo original se basaba en que a las personas negras les rechazaban muchos más créditos que a las blancas. Pero simplemente respondía a la realidad de que el primer grupo tenía menos ingresos y más impagos que el segundo. No nos gusta la realidad. Pero el gigante tecnológico concluye en que se podría eliminar ese sesgo a costa de que muchas menos personas reciban una respuesta positiva a su préstamo, en los dos grupos de población.

Cada vez aparecerán más casos de este tipo. Al caso de Amazon y COMPAS, hay que unir los no tan famosos del mismo Google, algoritmos financieros y medios de comunicación. Pero no serán ni los primeros ni los últimos, y hay que tener claro de qué estamos hablando.

En este caso concreto, me temo que los códigos abiertos no van a venir a arreglar el problema.




Fuentes:
- Jacobitemag.org
- Hackernoon.com


Comparte:

10/15/2018

El gobierno… inversor, tomador de riesgos, innovador

Hoy traigo al blog un vídeo TED de una investigadora que me ha llamado la atención y creo que seguiré a partir de ahora. 

La charla TED habla sobre cuál es el papel del estado en la creación de ecosistemas innovadores dentro de países. La opinión general es que el estado es lento y que si de él dependiera, no existirían Googles, Facebooks, y ese tipo de empresas. De hecho, es una crítica habitual de los americanos a los europeos para explicar por qué en Europa no hay empresas de este tipo.

Sin embargo, Mariana Mazzucato quiere desmentir ese mensaje y cree que el papel del estado ha sido fundamental en muchos momentos de la historia, y en particular, en la creación de Sillicon Valley.






No quiero hacer spoiler de la charla, pero a mí sí que me ha convencido en particular que en esa zona de EEUU la intervención pública ha sido esencial. ¿Sabíais que Tesla también recibió muchos millones de subvención pública de la administración Obama, entre otras grandes empresas? De hecho, esta investigadora afirma que hemos socializado el riesgo de emprender, pero al mismo tiempo, privatizado las ganancias.

La opinión general de la población es que el estado debería de dejar máxima libertad para aflorar el talento, las oportunidades, las caídas y auges de empresas... harán de cualquier región un SV. Pero las evidencias de los datos dicen que no.

No tengo suficientes argumentos ni conocimiento para debatir respecto a este tema en profundidad, pero sí que me interesan los contextos sociales/económicos en los que se dieron el Renacimiento, la Primera Revolución Industrial y otros grandes acontecimientos históricos. En casi todos los que me encuentro, el éxito se debió a una colaboración entre las entidades público - privadas.


Fuente

Comparte:

10/08/2018

Sobre la empatía hacia los robots.. y por qué no, hacia las lavadoras

Este es un artículo que se me ha ocurrido a cuenta del recomendable libro sobre How to create a mind, de Raymond Kurzweil. Y el tema no es baladí. Durante el libro, el famoso futurólogo explica los circuitos biológicos del pensamiento y las habilidades cognitivas, y posteriormente habla de otros aspectos necesarios y complementarios para que un robot se parezca a un humano. Entre otras características, está la conciencia de sí mismos y la empatía. Hay algunas más, pero en este artículo me voy a centrar en la empatía.

La empatía es una característica esencial de los humanos que ha jugado un gran papel en que formemos sociedades durante nuestra evolución, y que nos protejamos los unos a los otros. Actualmente, se está entrenando a la inteligencia artificial y a los robots para que transmitan que sienten empatía. Y la frase es exactamente esta, ya que el robot, no siente nada. Solamente estará programado para ofrecer unas expresiones faciales, unos sonidos o unos movimientos distintos dependiendo de cómo detecte el ánimo de la persona. De hecho, esta habilidad es esencial en robots sociales usados en terapias de hospital, como los que emplea brillantemente el investigador español Jordi Albo en el hospital Saint Joan de Déu.

Sin embargo, a pesar de que el robot está actuando, los estudios están revelando que los humanos sí que sienten pena/compasión/empatía por la máquina. Un ejemplo muy sencillo de explicar lo tenemos en un artículo del pasado mes de agosto. En esta ocasión, tenemos a un robot humanoide de mucho éxito, Nao, pidiendo que no lo apaguen. Y sorprendentemente, los sujetos del experimento son más reacios a apagarlo cuando el robot suplica por su vida.
 

Puede que muchos de los que lean estas líneas no tengan nunca un robot de estas características, o que piensen que a ellos no les ocurriría. Pero planteemos la siguiente situación: ¿cuántas veces hemos golpeado con violencia la impresora, la lavadora, el coche o la televisión debido a su mal funcionamiento? 






En el vídeo precedente, ¿qué ocurriría si la máquina con cada golpe, gimiera? La ciencia indica que seguramente cesaríamos en nuestra furia contra el pobre cacharro. Seguro que muchos de los presentes, usuarios del sistema operativo Windows, han tenido que usar recurrentemente Alt + Control + Supr. Eso en cierto modo es tratar mal al software, como coger del cuello a una persona y ponerle las cosas en su sitio. ¿Y si al darle a esa combinación de teclas, el ordenador emitiera un mensaje de dolor?

Ponerle sonido a Windows en estas condiciones es muy fácil, lo cual quiere decir que engañar a los humanos y hacerles imaginar que el ordenador siente daño y está vivo, no es ciencia ficción en absoluto. Es posible que conozcáis a Furby, un juguete que tuvo éxito hace unos 20 años que trataba de formar una relación emocional entre el niño y él a través de frases graciosas.

No he encontrado ningún experimento al respecto, pero ¿creéis que aumentarían la venta de aspiradoras autónomas si tuvieran caritas sonrientes en lugar de no tener expresiones faciales? Quien diga que no, a ver qué piensa cuando conozca a Cozmo.





Pero en todo progreso hay un cierto peligro. Y el peligro es bastante importante, para mi gusto. Ya que un robot con financiación militar ha demostrado que puede manipular mentalmente a un humano a través de la empatía y la interpretación de su estado de ánimo.

Y esto es lo que da un poquito de miedo y conviene regular y conocer en profundidad cómo afecta a la mente humana.

Finalmente, si pensáis que este es un problema de nuestros días, es porque no habéis visto 2001: Una odisea en el espacio, ¡que es de 1968!
Comparte:

Sígueme en redes:

descripción descripción descripción

En mi mesilla

Blog Archive