Blog de robótica e inteligencia artificial

7/29/2013

Los drones que vendrán

Recientemente, ando muy interesado en drones para usos no militares, concretamente los que son multicópteros. Este verano estoy montando uno de hecho, del que puntualmente escribiré en el blog contando brevemente los pasos, el montaje, el funcionamiento y algunos problemas que está dando.

Tengo fe en que estos inventos lleguen a masificarse. Hace poco veíamos por ejemplo que se podrían repartir pizzas con ellos. Su éxito o no depende de la sociedad, de algunas leyes, de la tecnología y de cómo los percibamos nosotros. En este artículo, hago referencia a dos charlas TED. La primera habla de cómo funcionan los drones, y cuáles son las características de vuelo y funcionamiento que los hacen tan especiales.  La segunda, nos da otra de las potencialidades de estos drones: la capacidad colaborativa, de la cual dimos una pincelada en el blog.









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7/10/2013

En Naukas: las consecuencias de que los Formula1 no corran con las ruedas de los Picapiedra

A continuación os dejo mi última colaboración en Naukas. En él colaboraron varias personas, como @genfe, @shumyagain, @winfieldf1 y @white_f1, aunque no los haya puesto a todos en las fuentes. Muchas gracias a todos por los comentarios. Podéis ver el artículo original aquí:





La Fórmula1 ha pasado a ser una competición de gestionar neumáticos

Esta frase la dijo el dueño de Red Bull hace unos meses en tono crítico sobre la influencia que tiene este elemento del coche en los monoplazas. Sin embargo, cuando más ruido han hecho los medios de comunicación y los aficionados ha sido tras el GP de Silverstone, en el que hubo hasta 4 reventones de neumáticos en 4 equipos distintos.

En este artículo, vamos a dejar a un lado las polémicas y tratar de explicar por qué hubo este problema:

El neumático que estalló en los 4 casos fue el trasero izquierdo. La razón para ello es que en el circuito inglés es el que más sufre. Además, tal y como expliqué en este otro artículo de Naukas, los equipos corren con las ruedas hacia adentro, patizambos. Técnicamente a esto se le denomina camber negativo y suele requerir presiones de rueda un poco bajas. Esto provoca que el borde de la rueda sufra más que lo que debiera. El hecho de que tenga poca presión en los neumáticos y ese ángulo de caída permite que la superficie de contacto entre la goma y el asfalto sea grande, lo cual le aporta más tracción y más estabilidad en curva. Al tomar las curvas, las fuerzas laterales a las que se ve sometido el neumático le dan una ganancia de camber positiva, es decir, las ruedas se ponen un poco más rectas.

Además, en los últimos días hemos sabido que otra de las causas de los reventones ha sido que las escuderías cambian los neumáticos de lado. Es decir, el neumático derecho al principio desgasta su lado interior; si a continuación se cambia y se pone en el lado izquierdo, desgastará su otro lado interior. Es una técnica extendida entre todas las escuderías. Sin embargo, la estructura de las gomas Pirelli de este año es asimétrica. ¡Qué mala suerte! Los dos flancos de los neumáticos no tienen las mismas propiedades. En la siguiente foto se ve claramente por dónde se rompen:


Ante todo esto, la FIA ha decidido intervenir y en Nürburgring especificó las condiciones de ángulo y presión máximos y mínimos y la prohibición de cambiar los neumáticos de lado.

Al apoyar sobre el borde, el gradiente de temperatura que tenemos es éste (no es un Formula1, pero el principio se aplica). ¿Y cuál es la razón última para tener que calentar los neumáticos? La clave está en la adherencia. Los neumáticos tienen una ventana de valores en la cual funcionan bien, entre unos 80º y 100º (aquí @white_f1 me ha hecho una pequeña puntualización, y es que en el GP de Alemania de este fin de semana se ha visto que la temperatura ideal era entorno a 111ºC). Sin embargo, si la temperatura se queda por debajo, la adherencia es mala. Por encima, el neumático puede empezar a sufrir ampollas o blistering.

¿Qué cambios se van a aplicar a partir de ahora? Pirelli en Alemania llevó neumáticos con cinturón de kevlar, y a partir de Hungría, una nueva gama completa basándose en características de 2012 y 2013. El año pasado, la estructura era de kevlar, el cual es un material más ligero con un valor de calor específico mayor que el del acero. Hasta Silverstone, la estructura ha sido de acero. ¿Y eso que implica?

La energía que acumula una rueda sobre todo es su energía cinética, cuya fórmula es:


donde I es el momento de inercia y proporcional a la masa; w es la velocidad de giro. El nuevo neumático pesa unos 700gr menos, con lo que la energía que debido a la fricción se transformará en calor, ahora va a ser menor. Es decir, costará más calentar el neumático, algo que es de vital importancia en este deporte.

¿Pero por qué es necesario ese fenómeno que Lobato ha hecho famoso? ¿Por qué hay que calentar los neumáticos? Para conseguir grip, y el proceso de conseguirlo es uno de los fenómenos más complicados de predecir y modelar en el mundo del motorsport. El proceso de adherencia básicamente se compone de la superposición de un fenómeno físico y químico. Es en esta segunda parte en la que es de vital importancia tener una temperatura suficientemente alta.

De manera simplificada, la parte física es la que hace que el neumático se deforme y adapte a las irregularidades de la carretera, tal y como se ve en este vídeo con el ángulo de deriva, por ejemplo. Esta es la razón para zigzaguear tanto en la vuelta de formación. El neumático está compuesto por caucho (polímeros), y la viscoelastividad es algo intrínseco a las moléculas de alto peso molecular (polímeros). No podemos considerar el neumático un elemento perfectamente elástico, ya que según la teoría de la elasticidad, el neumático se deformaría y volvería a su estado original y temperatura original, pero no es el caso, ya que el neumático sí que se calienta. Si vemos un gráfico tensión-deformación de un material elástico frente a un viscoelástico, tendremos esto:



El valor del coeficiente de fricción depende de la temperatura y del comportamiento viscoelástico. A mayor velocidad, se genera más temperatura, pero como norma general, se puede decir que hay un valor máximo de coeficiente de fricción a una temperatura. A la adherencia que produce esta aportación del neumático se le denomina adhesión.

Entonces, una vez conseguido el calor, vamos con la química: tal y como hemos mencionado, la mayoría del neumático son cadenas de polímeros, concretamente cauchos. En las gomas conviven tanto el caucho natural como otros sintéticos, entre los que se encuentra el copolímero estireno-butadieno, polibutadieno, bromobutilo, silicatos y otras sustancias.

La goma en su estado y temperatura normal es muy blanda. Por ejemplo, en el caucho natural, la temperatura de transición vítrea es -5ºC. Por debajo de ella, el caucho se vuelve cada vez más quebradizo y frágil. Sin embargo, por encima de esa temperatura de referencia, el caucho tiene un comportamiento parecido al de la plastilina, tendiendo a viscoso cuanto más alta sea la temperatura ya que esta particular sustancia está formada por cadenas de polímeros a las que el calor dota de mucha movilidad. Por esa razón, en los neumáticos se añade sulfuro para unir esas cadenas de polímeros, reducir su movilidad y dotar al material de más consistencia. Este proceso con el sulfuro también se denomina vulcanizado.


Sin embargo, durante la carrera las ruedas reciben más calor mediante las frenadas y deformaciones del neumático. En ese momento, los monómeros tienen aún más movilidad y el material empieza a reorganizarse, pero esta nueva estructuración implica que el material se degrada. Este proceso de reconfiguración no es nada predecible ni fácil de hacerlo inteligente. De ahí que sea tan difícil calcular el desgaste de los neumáticos. Si el calor es demasiado, la degradación empezará a ser mecánica, en la que se desprenden trozos de material, las famosas virutas de goma.

Cuando el material empieza a calentarse sin excederse, el caucho se hace más blando y esponjoso, y es esta característica la que hace que se adapte mejor a las rugosidades de la carretera y dote al coche de más agarre. A este proceso se le conoce como indentación. Junto a la adhesión, conforman la adherencia total del zapato del coche.

Sin embargo, todo esto es variable en función de la temperatura variable de la pista, la goma depositada sobre ella, la temperatura ambiente, el desgaste de neumático, si hay un coche delante muy cerca o de si la pista está húmeda.

A continuación, pasaré a terminar las polémicas que surgieron hace unos 4 meses sobre los Pirelli, en el que la noticia más sonada era que el fabricante endurecerá sus neumáticos ante la presión de Red Bull, ya que parecía que el equipo austríaco destrozaba los neumáticos si eran muy blandos. Y la noticia realmente estaba mal contada: a la complejidad de los neumáticos de este año en cuanto a materiales, temperaturas, presiones y ángulos, hemos de añadir que tienen un perfil aerodinámico que afecta al flujo del aire, y tal y como explicaron en esta web. Este detalle sobre todo ha influido en que este año hace que llegue aire sucio al difusor. Es un efecto conocido como tyre-squirt. En otras palabras, algunos equipos cuya dependencia del difusor para crear carga aerodinámica era grande, se veían perjudicados.


Se pueden contar más cosas de este complejo mundo de gomas, como el proceso de abrasión, la influencia aerodinámica en estos elementos, el desgaste o las simulaciones en el túnel del viento, pero eso ya quedará para otra ocasión.


Fuente 1, 2, 3, 4 y @elbuhodelblog


ACTUALIZACIÓN (27 agosto 2013)
La fricción de los polímeros está fuertemente relacionado a su comportamiento viscoelástico. La fricción sube hasta un determinado valor máximo, seguido del descenso de ese coeficiente de fricción. Esto es debido a la elasticidad de las cadenas de polímeros.

El artículo de Grosch (1963) fue el primero que realizó un análisis de este fenómeno y afirmó que la fricción es un fenómeno derivado de la energía disipada por el neumático al eliminar sus pequeñas impurezas de la superficie. (Grosch indicated that friction is due to energy dissipated when rubber is compressed and released by asperities)

Fuente
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7/02/2013

Webs de los bancos

Recientemente me di cuenta del siguiente fenómeno gracias a familiares y compañeros de trabajo mayores que yo. Continuamente nos están hablando de la comunicación, de que Internet es el futuro, de que Internet desde dispositivos móviles cada vez está obteniendo más tráfico, del poder de las redes sociales. Parecía que en este punto todavía había capacidad de elección. Es decir, había posibilidad de no sumergirse totalmente en este mundo.

Sin embargo, recientemente me transmitieron su preocupación gente corriente que se sentía muy incómodo e inseguro por la necesidad y obligación de aprender a usar la web de su banco, y perderse totalmente en ella. La necesidad se debía a que cada vez más entidades bancarias no permiten hacer ciertas operaciones cuando a nosotros nos apetece, sino en un horario y días determinados. Por ejemplo, para realizar transferencias, o para extraer dinero, o para alguna otra operación (varían según distintas entidades). Por lo tanto, estos clientes se sienten obligados a aprender a usar la web para poder gestionar su dinero cuando ellos lo necesiten.

Sin embargo, estas webs suelen ser muy poco amigables o ergonómicas. Lo que en inglés se conoce por user-friendly. Actualmente, según me comunicaba ADICAE:



Se trata de normas de transparencia y términos financiero-legales para que la validez de la operación realizada a través de la web sea legal.

Las razones que se me ocurren para que una persona prefiera usar la banca online a la sucursal pueden ser varias,  como:
- gran cantidad de operaciones financieras, y no desea ir al banco cada dos por tres.
- no pagar comisiones, según en qué servicios
- desconfianza del asesor personal de la entidad financiera, y grandes conocimientos para elegir productos bancarios a su criterio.
- no disponibilidad de tiempo

Una gran preocupación de los bancos es la protección de datos de sus clientes y que no haya vulnerabilidades informáticas por las que les puedan atacar. Creo que se pondera por encima de la usabilidad, por razones obvias. Hoy en día de hecho, eso se cumple muy satisfactoriamente, y la mayoría de los robos de dinero ocurren a través de técnicas de phishing que les hacen a los clientes. Para combatirlos, normalmente las entidades bancarias cuentan con unos seguros para que en la mayoría de las ocasiones, el dinero les sea devuelto a las personas estafadas, si se demuestra que han sido víctimas de un engaño.

Volviendo al hilo de la usabilidad, una de las mayores dificultades para avanzar en esta materia es la dificultad para reglarla y evaluarla. Como máximo existen algunas recomendaciones. Éstas no solo se aplican a webs bancarias, sino a otros productos más cotidianos como paneles de instrumentación de los coches, por ejemplo.



Un estudio muy recomendable que se hizo al respecto es éste, titulado La experiencia del usuario en la banca online españolaEl informe data de 2001, y ya ha llovido, pero especifica bastante claramente los criterios de usabilidad a tener en cuenta.. Entonces, el conjunto de las entidades analizadas sólo cumplían un 52% de los criterios evaluados en el estudio. De hecho, recoge la necesidad de mejorar estos aspectos de las webs de cara hacia la usabilidad. Al problema de la poca amigabilidad hemos de añadir el gran desconocimiento de economía financiera de la población general. Es decir, en general se saben hacer operaciones básicas, como transferencias, pagos, consulta de saldo, pero para otras operaciones más complejas de inversión tendemos a fiarnos de lo que nos dicen en la sucursal.

Voy a intentar demostrar con un ejemplo los problemas de usabilidad de los que hablo:

Buscador de fondos de inversión del Banco Santander


Podéis ampliar sobre la imagen para verla mejor, pero querría llamar la atención sobre la escasez de criterios de búsqueda. Los únicos campos de entrada son los que aparecen en la parte superior (Tipo y Nombre). En el Tipo yo he elegido al azar F1, Renta fija euro, y me aparecen esos resultados. Sin embargo, para que sea usable, creo que se debería de añadir más criterios de búsqueda, como el tipo de interés, plazo del fondo, inversión mínima, si tiene o no ventana de cobro. De la manera que está, si queremos saber esos datos, hemos de seleccionar uno a uno cada fondo, lo cual no es muy ágil ni eficiente.

Otros problemas derivados de una incorrecta aplicación de la ergonomía son:
- no saber exactamente en qué menú o pantalla estamos en cada momento.
- dificultad con el tamaño de letra.
- dificultad o botón de cerrar sesión en un sitio no apropiado
- explicaciones sintéticas sobre distintos productos bancarios.

Si alguien conoce algún otro problema, le invito a enviarla a este post.

La banca online funciona en España desde 1999 y hoy en día otros países de la UE nos sacan mucha ventaja en este hábito, pero el sector de la población que acude a este servicio está claramente diferenciado (infografía). A pesar de que ya hay menciones anuales a mejores bancos online, personalmente considero que no se está haciendo lo suficiente. Tal y como sostiene este artículo, la banca online se usa a menudo para reducir costes, instalaciones y horas de personas en las correspondientes sucursales. Lo cual es una buena idea siempre que se haga bien la plataforma web.

Por supuest, otros grandes problemas de los sitios online bancarios es la protección de datos, descarga de tus datos en forma de Excel chapuceros, aparición de metadatos indeseados en algunos documentos, y problemas de phishing, previamente mencionados.

Parece que el derecho digital ha sido abarcado principalmente por la privacidad de datos, neutralidad de la Red y propiedad intelectual de las distintas obras. Sin embargo, sospecho en unos años comenzará a hablarse con fuerza de todo esto.

Esta entrada no tiene fines de denuncia al sistema bancario, sino una pequeña entrada sobre usabilidad web y una reflexión sobre la necesidad de hacer los servicios online de muchos servicios más amigables de cara a su masificación en la sociedad.


En este artículo, intervino @eztabai en su realización.
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6/18/2013

¿Cómo llevan la información las ondas?

Hace unos meses, coincidí con uno de los protagonistas de esta entrada de blog en la discusión sobre qué magnitudes físicas se varían en las ondas para transmitir la información. Es decir, por ejemplo en WiFi, ¿qué ocurre en la onda para saber si está cifrado o no? @aberiain es ingeniero de telecomunicaciones y recientemente ha defendido su tesis en el campo de RFID, y autor de gran parte de esta entrada. Ante la pregunta planteada en este artículo, dio la siguiente respuesta a continuación de la imagen. Es una explicación simplificada para que se entienda, ya que la transmisión real involucra detalles más complejos. Que la disfrutéis:




Cuando queremos emitir algo (supongamos una palabra digital), utilizamos ondas sinusoidales que modificamos de manera que sus características físicas cambian dependiendo de si queremos emitir un ‘1’ o un ‘0’. Dependiendo del tipo de modificación que hagamos en la onda tendremos una modulación en fase, amplitud o frecuencia. De esta forma, una vez que hemos definido el tipo de modulación, una ristra de ‘1’ y ‘0’ definirá una señal modulada de unas determinadas características en el tiempo. Por supuesto, a cada señal modulada le corresponde una única serie de bits, pero si observamos ristras lo suficientemente grandes, a modo macroscópico (por ejemplo viendo el espectro de frecuencial de la señal mediante transformadas de Fourier) la señal modulada tendrá siempre características físicas similares.

Si ahora introducimos una codificación sencilla, como ésta se aplica a nivel digital y no afecta a la modulación, podemos decir que a nivel macroscópico no seremos capaces de diferenciar una señal codificada de una no codificada.

A modo de ejemplo:

Supongamos que queremos emitir la palabra ‘0101’ con una modulación en fase, de manera que:

‘0’=A·cos (αt)
‘1’=A·cos(αt+π/2)

Por definirlo de alguna manera, el receptor y el emisor quedamos en que cada bit se emitirá durante 2 ciclos. Por lo tanto, el emisor emitirá 2 ciclos de A·cos (αt) seguido de 2 ciclos de A·cos(αt+π/2) seguido de 2 ciclos de A·cos(αt) seguido de 2 ciclos de A·cos(αt+π/2). El receptor, como sabe previo a la comunicación tanto la modulación como la emisión de dos ciclos, puede recuperar sin problemas el 0101.

Ahora añadimos una codificación simple. Supongamos que para codificar el 0101 le sumamos (bit por bit y sin arrastrar) una clave de 4 bits que comparte emisor y receptor. Por ejemplo el 1100. De esta manera, lo que emitiremos será 1001. Es decir 2 ciclos de Acos(αt+π/2) seguido de 2 ciclos de Acos(αt+π/2) seguido de 2 ciclos de Acos(αt) seguido de 2 ciclos de Acos(αt). El receptor recibirá y demodulará igual que ha hecho en el caso anterior la onda que le llega y obtendrá el 1001. A continuación, como ambos comparten clave, se la volverá a sumar a la palabra recibida y del 1001+1100=0101, recupera la palabra original.

Con este ejemplo vemos que por supuesto que la codificación afecta a la onda física que emites, pero la onda en sí, en general sigue siendo una onda con 1s y 0s, y no somos capaces de decir si ha sido codificada, o lo que estamos emitiendo es la información original al observar sin tener ni idea sobre cómo se está llevando la comunicación. En caso de que la comunicación siga un protocolo determinado, como es en el WiFi, y ya cada bloque que se emite tenga una cabecera donde el mismo nos diga qué estándar se está utilizando para la comunicación, se pueden utilizar métodos que, mediante prueba y error consiguen descifrar la palabra clave de codificación. ¡Pero siempre porque se tiene información exacta del protocolo y porque existe una interacción iterativa entre el router y el que intenta conseguir el código!
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6/16/2013

Hackers, Heroes of the Computer Revolution

El último libro que he leído ha sido Hackers: Heroes of the Computer Revolution, el cual tiene hasta su propia entrada en la Wikipedia. Antes de leerlo, pedí la opinión hace tiempo a @wicho, coautor de Microsiervos.


Se recomienda leer en su versión original, en inglés. El libro describe la historia de los hackers: cómo surgieron, sus motivaciones, métodos, tareas que llevaban a cabo o lugares emblemáticos. Es muy descriptivo, lo cual puede llevar a hacer el libro un poco pesado. No obstante, tiene unas 520 págs que a mí no me fueron tan fáciles de leer. No hay diálogos, ni conclusiones, simplemente es una especie de libro documental muy bien hecho. La veracidad y detalle de los datos yo los tengo lejos de toda duda. Aunque ya digo, en ocasiones pecaba de sobreabundancia de datos, o de pasar demasiadas páginas del libro hablando de una misma persona, o empresa, o movimiento social. El final del libro, con las notas personales del autor y una mirada retrospectiva desde 2010 a todo lo que han sido las décadas anteriores, es sensacional.

No obstante, es bueno leerse el libro un poco más rápido de lo que hice yo, ya que al fin y al cabo, cada uno de los capítulos describe una década o época, desde los 60 hasta los 90. La historia de los primeros pioneros en la informática no me pilla de sorpresa, ya que llevo leyendo sobre ellos mucho tiempo. Al que no haya hecho eso, podrá leer cuáles son los orígenes de Apple, quienes fueron los primeros hackers que quisieron sacar rendimiento económico de sus aficiones, cómo se consideraban puros, o habla de la mítica empresa de juegos de ordenador, Sierra, cuyo juego más importante para mí ha sido el Empire Earth. También queda claro que un ciberdelincuente o alguien que tumbe un sistema en nombre de Anonymous, no es un hacker. Un hacker es alguien que no para de investigar las tripas de un sistema, intentando hacerlo mejor, que funciona de una manera óptima, por el simple hecho de conocer y dominar la tecnología.

Por supuesto, el libro está salpicado de nombres que todavía hoy en día recordamos, como Marvin Minsky, John McCarthy (recientemente fallecido), Steve Jobs, Wozniak, Bill Gates, Captain Crunch (hombre que comenzó hackeando el teléfono por silbidos), y otros no tan conocidos. El párrafo que más me ha gustado del libro, es el siguiente.



I think that hackers—dedicated, innovative,
irreverent computer programmers—are the
most interesting and effective body of
intellectuals since the framers of the U.S.
Constitution . . . No other group that I know
of has set out to liberate a technology and
succeeded. They not only did so against the
active disinterest of corporate America, their
success forced corporate America to adopt
their style in the end. In reorganizing the
Information Age around the individual, via
personal computers, the hackers may well
have saved the American economy . . . The
quietest of all the ’60s sub-subcultures has
emerged as the most innovative and powerful.
—Stewart Brand
Founder, Whole Earth Catalog





Los hackers se clasifican en tres generaciones a lo largo de la historia:

Hackers de la primera generación
Los hackers surgieron en el MIT. Son amateurs, investigan las tripas de los sistemas, intentan entenderlos y mejorarlos. Entre 1964 - 1970 aproximadamente.

Hackers de la segunda generación
En esta época, la informática comienza a extenderse, y cada vez más personas intentan convertirse en hackers, y a hacer programillas por ellos mismos, pequeños programas. El hacking sale del MIT a la calle, y se empiezan a formar comunidades. Entre 1970-1975 aproximadamente.

Hackers de la tercera generación
Hay tanta gente haciendo programas gratuitos y con tanto talento, que algunos hackers como Bill Gates, Jobs y otros de menos renombre, deciden explotar económicamente esto. Comienzan a haber empresas, se dan cuenta de que a pesar de ser una empresa de hacking, no pueden vivir sólo "jugando con su imaginación", sino que hay que lograr vender, y para ello, se empiezan a poner trabas a la copia y a la propiedad intelectual. De 1975 en adelante.


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6/06/2013

Post participativo: las barreras líquidas

Este es un fenómeno muy habitual. Si vertéis cierta cantidad de aceite en la sartén, es posible que os queden agujeros así (fuente imagen):


Es decir, queda un agujero, una zona por la que el aceite puede que no se extienda. Algo que resulta paradójico, resultando líquido. De la misma manera, esta tarde estaba en una calle con una ligera pendiente, y caía una tromba de agua. Cuando ya llevaba unos minutos lloviendo, todavía había zonas del suelo que permanecían secas y que el agua se resistía a mojar durante unos cuantos segundos. Lógicamente, todo el suelo termina mojado. Como siempre, una imagen vale más que mil palabras.



¿Cuál es el fenómeno que hace que haya una especie de barreras para los líquidos?
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5/21/2013

En un choque frontal contra un vehículo, ¿acelerar o frenar?

No sabía, pero parece que existe un mito o una pregunta muy extendida sobre "¿qué es mejor en un choque frontal contra otro vehículo? ¿acelerar o frenar? De hecho, mi querida serie Cazadores de Mitos tiene un episodio relativo a temas parecidos sobre choques con ciervos.

Bueno, que quede una cosa clara: la práctica que ha de extenderse es que si dos vehículos observan que van a colisionar de frente, lo mejor es que frenen los dos para minimizar la energía del impacto.


No obstante, en este artículo vamos a partir de la hipótesis de que el coche de delante no frena. Ante esa situación, ¿qué es lo mejor que podemos hacer? Antes del impacto, los vehículos llevan una energía cinética que tras el choque hay que repartir entre los dos, no necesariamente de manera equitativa. Esta energía se disipa en forma de calor, deformación de la carrocería y sonido. Es decir, el choque es inelástico (no es como las bolas de billar, sino que tras el golpe no tienen la misma energía cinética debido a que mucha energía se ha ido en deformación, por ejemplo).

La energía se reparte en función de:
- masa de cada vehículo
- velocidad

Si pensamos en un choque perfectamente frontal, y que un vehículo se aproxima hacia nosotros con una velocidad v:

DECIDIMOS NO FRENAR
Si llegamos al impacto a una velocidad v, estaremos aportando exactamente la misma energía cinética que el otro vehículo. Considerando condiciones simétricas del problema, es decir, que ambos vehículos tienen la misma masa, tamaño y que se deforman exactamente de la misma manera, la energía del golpe se tiene que repartir de modo similar, y los coches saldrán despedidos en dirección contraria una distancia idéntica.

Ojo, que he dicho que no estoy acelerando, sino que circulo a una velocidad v uniforme. Si estuviese acelerando, aportaría una fuerza extra que el vehículo B no tendría, ya que la fuerza es masa por aceleración.

En cambio, ¿qué ocurre si el vehículo A circula a velocidad v, pero tiene masa menor? En ese caso no hay aportación idéntica de energía, y probablemente el vehículo A salga peor parado que el grande. Esto es debido a que normalmente los coches grandes tienen una parte frontal más larga, y por lo tanto se puede deformar más. Además, probablemente el vehículo grande pueda ser más alto, lo cual tiende a favorecerlo. Por último, por leyes físicas, el vehículo A es más fácil de repeler. En su momento se reclamó un test que tuviese en cuenta la velocidad y masa del vehículo. Incluso aunque el vehículo ligero tenga alta cualificación en seguridad, no se puede comparar su seguridad cuando el impacto es con un coche mucho mayor (FAQ 9), tal y como se puede ver en el siguiente vídeo o este otro:



El test ANCAP realiza sus pruebas de choque frontal con coches de mismo tamaño, peso y a igualdad de velocidad, ya que considera que son las condiciones más cercanas a la realidad para comprobar la seguridad de un vehículo. EuroNCAP no tiene esta modalidad de test, sino que impacta contra una barrera indeformable, pero curiosamente, ambos tests se realizan a una velocidad de 64 km/h. Esto tiene su origen en datos de siniestros de US, que recogen que más de la mitad de accidentes de usuarios con el cinturón de seguridad abrochado, ocurren por debajo de 55km/h (FAQ 7) y 64 lo consideran un buen margen por  exceso.


DECIDIMOS FRENAR
En este caso, recibiríamos el golpe en parado, como si estuviéramos en un semáforo en rojo y se dirigiese un bólido hacia nosotros. Este ensayo sí que es más parecido al de EuroNCAP, ya que su frontal impact crash test es contra una barra deformable. En este caso, el bólido hacia nosotros emplearía la energía en pasar de una velocidad v a 0 y en deformarse, y nosotros usaríamos la fuerza en deformar nuestro coche e impulsarnos en sentido del impacto. Pero la energía que sufriríamos sería la misma (en condiciones simétricas de masa, tamaño y choque perfectamente frontal). Es decir, la energía que aportaba el vehículo en movimiento se divide en mitad y mitad. Lo que puede desequilibrar la balanza a favor de uno o de otro, de nuevo es la masa de los coches.

Recordemos que si estamos parados, pero un coche se aproxima a nosotros a 50 km/h, el impacto para nosotros también es a esa velocidad. En cambio, si nos aproximamos el uno al otro a 50 km/h, el impacto será a 100 km/h. Por lo tanto, queda claro que en un impacto frontal, lo mejor que podemos hacer es frenar.

Esto no es una ciencia exacta, sino una simplificación de la realidad. Existen cada vez más modelos matemáticos que intentan predecir la energía a absorber en los impactos (recomiendo este artículo por su simpleza, este, y este por ser el más completo). El algoritmo más famoso se denomina CRASH3, que tiene en cuenta:
- la velocidad post-impacto de los vehículos
- la energía empleada en el choque se calcula con la archiconocida fórmula de Campbell en este mundillo, que hace una relación lineal entre la velocidad y la deformación.
- el algoritmo usa la masa, la energía y la velocidad final para reconstruir la velocidad pre-impacto, aunque para ello haga unas simplificaciones:

1) condiciones de velocidad simples
2) sistemas de equivalencia de masa y sus correspondientes dinámicas
3) factores de corrección para impactos que no son totalmente frontales.
Paper fuente

Pero un impacto in real-world difícilmente va a ser como estaba previsto en el laboratorio, ya que el choque no será totalmente frontal, o alguna otra razón. De hecho, hay bibliografía científica en la que comparan resultados de EuroNCAP con sus homólogos en otros territorios (IIHS o ANCAP). En el caso europeo, esta es la normativa que rige todas las evaluaciones, medición de daños y puntuación de los modelos.

A lo que hay que añadir la incertidumbre que cada impacto, incluso con vehículos idénticos, es distinto, tal y como se puede ver por ejemplo en este artículo.


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