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En el futuro será necesario aprender idiomas?

Con esta entrada pretendo inaugurar una nueva sección en la que me pringue y meta en harina respecto a lo que pienso de algunos avances tecnológicos que van llegando a la sociedad.

Recientemente dejé caer esta pregunta a un par de personas sin ánimo de realizar una reflexión profunda sobre la pregunta: Con los últimos avances que están apareciendo, ¿dejaremos de aprender idiomas? ¿Ese conocimiento será sustituido por máquinas?

¿A qué avances me refiero? Entre otros, unos muy representativos por su accesibilidad al gran público:
- Word Lens, que permite traducir textos en tiempo real.
- Traductores universales de voz, realmente ágiles. (más información)

Si nos fijamos en las fechas de la aparición de esta tecnología, es a partir de 2010 cuando se han empezado a poner de moda. La pregunta que da pie es: si ahora hay estos avances, ¿para qué vamos a aprender nosotros idiomas?


Seguro que a más de uno se le ha pasado también por la cabeza dicha cuestión. Es más, al CEO de Google, Eric Schmidt, le pasó y declaró recientemente que no sería necesario aprender las lenguas extranjeras. Pero sinceramente, no me parece que exista o vaya a existir debate sobre la sustitución del aprendizaje de una lengua por unas máquinas. Por la misma regla de 3, ¿por qué no creamos una aplicación informática en la que se incluyan todas las leyes y código penal y que sea un robot quien evalúe los juicios? ¿Alguien se fiaría? ¿O por qué no dejamos que un robot imparta una lección de clase, previa programación?


De la misma manera, creo que todavía estamos muy lejos de que una máquina sea capaz de mantener una conversación fluida con una persona de lengua distinta a la nuestra en su propio idioma. No he probado personalmente los avances tecnológicos que he anunciado al comienzo del texto. Tienen buena fama, e incluso escuché a Jose María Iñigo hablar de que usó una de ellas para hacerse entender en un taxi turco. Sin embargo, quien haya probado el Google Translator u otra aplicación de traducción automática (hacer la redacción en castellano, y luego traducirla al inglés por ejemplo), verá que la traducción no es buena. Se hace entender, pero no es natural ni mucho menos. Y eso que Google es el buque insignia en estas frikadas.

Cuando una persona afirma que puede hablar una lengua extranjera, conoce los diferentes registros del lenguaje (formal, vulgar, etc), emplea bien los tiempos verbales y no traduce literalmente de su idioma a la lengua extranjera. Estas capacidades cognitivas no hemos sido capaces todavía de sustituirlas con algoritmos. Además, se ha demostrado que el estudio de lenguas estimula el desarrollo de nuestro cerebro.

No estoy en contra de que se desarrolle esta tecnología, ya que permite entender el lenguaje y la mejor manera de transmitirlo, mejora la comunicación y puede ser aplicado a conceptos como la web semántica. Y repito, esta tecnología que se ha desarrollado y goza de buena reputación sirve, en mi opinión, para salir del paso y hacerse entender en un contexto informal. A mí, por ejemplo, me encantaría ir a Japón y poder entender gracias a traductores digitales qué me dicen.



Creo que el aprendizaje de lenguas extranjeras permite abrir la mente a esos estudiantes. El interés por los idiomas es uno de los primeros pasos del interés por otras culturas, y ese interés demuestra una apertura hacia otros entornos y otras realidades sociales, y una consciencia de que no todo el mundo es cómo lo son las personas alrededor tuyo. Esta carencia de idiomas me quedó palpable en mi estancia en Inglaterra, donde el dominio de lenguas extranjeras no es muy común, y si añadimos a eso que viven en una isla, tienen una menor consciencia de otras realidades. Una imagen parecida transmiten los EEUU, donde hasta hace poco no enfatizaban en hablas de naciones contiguas. Aquí y aquí, unos ejemplos graciosos, que no pretendo extrapolarlos a toda la población.

Todo lo contrario sentí cuando viajé a Alemania. La población de este país es muy común que hable varias lenguas, a lo cual contribuye su ventajosa situación geografíca (rodeado de países de hablas distintas) y la cultura bilingüe que existe. En este país, muchos cines emiten las películas en versión original, subtitulado al alemán. Ese sistema me parece fantástico, y ójala se importase más aquí.

5 comentarios :

Anónimo dijo...

Creo que das una buena respuesta a la pregunta. No existe aún ningúna máquina de traducción que pueda rivalizar con cualquier persona que sepa desenvolverse correctamente en dos idiomas (sin ser bilingüe o traductor de profesión). Y si algún día esta máquina existiese, sería uno de los descubrimientos más importantes de la humanidad. Significaría que hemos dado con los "algoritmos" que utiliza nuestro cerebro para comunicarnos verbalmente con alguien, así como con los que permiten interpretar en otro idioma nuestro pensamiento. En definitiva habríamos descubierto los mecanismos del lenguage en nuestro cerebro, esa gramática que tendríamos en nuestros genes que permite a cualquier bebé del planeta aprender cualquier lengua del planeta (sin necesidad de clases de lengua!). Quizás esté mezclando los mecanismos que permiten aprender nuestra lengua materna y los que nos permiten aprender otro idioma, que por supuesto son distintos (no hay más que ver el esfuerzo que supone aprender un nuevo idioma en la escuela...). Pero creo que aunque sean distintos, es evidente que están estrechamente relacionados.
Sigamos con la hipótesis de este grandísimo descubrimiento (utilizando un presente hipotético para evitar los verbos en condicional y en imperfecto del subjuntivo...). Decir que hemos descubierto cómo funciona el lenguaje en nuestro cerebro, es (prácticamente) decir que hemos descubierto como funciona de forma precisa todo nuestro cerebro. En efecto no creo que haya ninguna capacidad de nuestro cerebro más intrínsecamente Humana que el lenguaje (salvo quizás la consciencia). Imaginaros menudas repercusiones de este descubrimiento a nivel médico, sicológico, sociológico, teológico incluso... en definitiva científico, el eslavón entre las Ciencias "puras" y las Humanidades.
Y a pesar de este descubrimiento ¿seríamos capaces de sustituir el aprendizaje de una lengua por el uso de una máquina? ¿Sería lo mismo comunicarse con un "extrajero" directamente o usando este magnífico invento? Creo que los socio-sico-linguistas ya han contestado a estas preguntas. Se considera que la comunicación no verbal representa entre un 60 y un 80% del acto global de comunicación.

Jbros dijo...

Gracias! Parece que el comentario está incluso mejor explicado el propio post. Al igual que el lenguaje, también soy reacio a la inteligencia de los robots.

Alberto dijo...

Pero es que Google translator lo han hecho mal. Tenían un traductor de lujo y con eso de que puedes cambiar las traducciones y eso lo cambian después ahora no traduce igual de bien que antes. Además es un servicio gratuito. Imagínate uno de pago. De aquí a 20 años como mucho no necesitarás aprender idiomas. Pero hay que tener cuidado con esa frase.Imagínate que me voy a Alemania o Noruega. Sabiendo español/inglés y teniendo un traductor de voz del año 2025 podré ir a casi cualquier sitio. Obviamente no voy a dar discursos, pero no necesitaría aprender alemán.Menudo bombazo para el turismo. Sólo espero que no sea todo frente al inglés porque igual que en los buscadores, en el traductor de google se nota MUCHO la diferencia de calidad de las traducciones si van o vienen del inglés.SaludosMuy buen post.ps. por cierto, recomiendo el libro "Empotrados" al comentarista anónimo y a todo aquel que le interese (es ciencia ficción algo antigua).

Jbros dijo...

Gracias por el post. Creo que la palabra clave de tu comentario es TURISMO. Tal y como he dicho, a mí me encantaría ir a Japón y comunicarme. Pero más allá de esa interlocución informal, los traductores automáticos no confío en que sirvan. Una posible solución al problema de tener que aprender muchos idiomas, es que todo el mundo aprenda uno. El inglés por ejemplo.

Ya lo intentaron los romanos instaurando el latín y el griego en sus imperios, y se procuró hacer lo mismo con el esperanto.

Otro de los problemas que veo de los traductores es que no te permitiría llevar la misma velocidad en una conversación. Primero le hablas a la máquina, ella procesa, y luego se comunica. Esto no sería aplicable para una convivencia del día a día que se quiera llevar a largo plazo.

Gracias por el comentario y la recomendación del libro!

Anónimo dijo...

Está claro que en muy pocos años se ha avanzado mucho en la traducción automatizada, de hecho hablar un idioma no es más que decir lo que ya sabemos con otros ruídos y grafias, no de aprender contenidos nuevos sobre ciencia o humanidades que sí nos enriquezcan verdaderamente. Se trata de algo mecánico, automático y que, en breve, sino ya casi, será tan absurdo como hacer una raiz cuadrada o cúbica a mano. Algo delegable en una máquina. Hay mucho que aprender, cosas nuevas, no lo mismo dicho con otras palabras. Creo que hay que acabar con esta absurda y anacrónica moda del bilinguismo, y dar las mátemáticas, la física, las ciencias, el conocimiento del medio....en la lengua madre, la del pensamiento, la que nos hace comprender la realidad exterior, no encerrarnos en lo que ya sabemos dicho al revés.

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