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No sólo por la velocidad muere el hombre

Si preguntamos a cualquiera, ¿cuál es el mayor problema del sector del transporte? nos responderá sobre la contaminación, la escasez de petróleo y el vehículo eléctrico. Sin embargo, otro problema aún más grave, pero menos mediático es la seguridad vial. Y no estamos hablando de alcohol o velocidad, que es de lo único que la gente se queja, sino de distracciones al volante. Se le llama distracción al volante a toda falta de atención o retraso en el reconocimiento de la información necesaria para conducir de forma segura debido a que algún objeto o persona o actividad consigue desviar la atención de la tarea de conducir. Estas distracciones ahora mismo suponen alrededor del 40% de las muertes en carretera, y cada vez el porcentaje es mayor.

Las distracciones pueden ocurrir porque una señal esté mal colocada, simplemente por charlar dentro del coche, buscar algo, pero sobre todo, se ha detectado distracciones por toda la electrónica que lleva el coche (manos libres, navegador, teléfono, radio-CD, alerta por cambio-involuntario de carril, alerta por somnolencia, indicador de marcha óptimo, visor de señales, ángulos muertos…) de manera que nos podemos sentir conduciendo así:


Simplemente nos tenemos que fijar en dos coches separados 40 años:

 Mientras uno no tiene más que pedales, volante y palanca, el otro tiene eso más un centenar de botones y puntos de atención. Que exista esta tecnología es bueno, ya que individualmente ayudan a prevenir accidentes. Sin embargo, mal ubicada puede provocar todo lo contrario y crea distracciones.

Se ha demostrado que los elementos de seguridad pasiva del vehículo (cinturón de seguridad o airbags) ya previenen el número máximo de víctimas mortales. Para reducir aún más el número de muertes, se está impulsando nuevos conceptos de salpicadero y paneles de instrumento en el vehículo.

El objetivo final utópico que se está intentando es combinar todo los aparatos electrónicos en un único panel, de manera que no se aparte la vista de la carretera más de lo necesario. Se apuesta por romper moldes, ya que el hecho de que el velocímetro y el cuentarrevoluciones siempre hayan estado a izquierda y derecha no significa que sea lo mejor. ¿Por qué no hacerlos digitales? Y además, a los investigadores les gustaría clasificar mediante experimentos información relevante e irrelevante según la situación: por ejemplo, si llueve, hay mucho tráfico y vamos rápido, que el coche nos impida usar el navegador, ya que toda la atención tenemos que invertirla en no tener un accidente. Se trataría de conducir en un entorno totalmente inteligente en el que el vehículo tuviera consciencia de su velocidad, del tipo de carretera por el que circula y del tiempo.

Como curiosidad de cómo se están haciendo las cosas ahora: ¿por qué los navegadores de serie que traen los vehículos están en el centro? Para que el coche sea más fácil de fabricar tanto con el volante a la izquierda y a la derecha básicamente.

Además, se está transformando la manera de comunicación vehículo a persona y viceversa. Ahora el conductor “habla” al coche, por ejemplo para poner climatizador. Temperatura 20º. Y el coche, en lugar de mostrar una luz o un mensaje visual, han comenzado a usar mensajes táctiles, como que vibre el volante
si se excede el límite de velocidad o que vibre el asiento si nos cambiamos de carril involuntariamente. Eso era impensable hasta hace 10 años.

Por esta razón, los últimos concept cars apuestan ya por un panel de instrumentos un poco rompedor, como se ven en las imágenes:


Por supuesto, para que todo esto ocurra los paneles llegarán a ser un día complemente digitales y no electromecánicos. Todavía la tecnología está madurando y la teoría de cómo asimila el cerebro toda la información cuando conduce no se conoce, pero ya nos acercamos un poco más al Coche Fantástico.

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