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Bolígrafos espaciales especiales

Una de las leyendas más conocidas de la exploración espacial es la siguente: los estadounidenses vieron que los bolis convencionales no servían en el espacio debido a la gravedad cero. Entonces, se gastaron un porrón de millones en desarrollar un super boli y tardaron diez años. Mientras tanto, los rusos arreglaron el mismo problema llevando lápices al espacio. A este boli le llamron Space Pen.

Afortunadamento, esto no es más que una leyenda urbana usada para burlarse de la arrogancia de los americanos y su derroche económico. Bueno, pues hay que enterarse mejor. ¿Qué ocurrió realmente?

El problema realmente sí que existe y en los comienzos, los astronautas llevaban pizarras de plástico y lápices al espacio. Sin embargo, la NASA en 1965 contrató a la empresa Tycam Engineering Manufacturing, Inc., en Houston, para desarrollar 34 bolígrafos espaciales con un coste de 4.382’50 $, es decir, 128’89 $ por bolígrafo. Sin embargo, este gasto ya fue calificado de desmedido, así que la NASA rectificó y decidió no seguir con la inversión.

A partir de entonces, Paul C. Fisher de la empresa Fisher Pen Co. decidió diseñar un bolígrafo capaz de funcionar en el espacio sin ningún tipo de financiación de la NASA. La compañía informó que había gastado alrededor de 1 millón de dólares de sus fondos propios para I+D y patentó su bolígrafo espacial AG-7. Posteriormente, le ofreció su producto a las dos agencias espaciales y 400 bolígrafos Fisher fueron comprados por la NASA con un precio de 6 $ la unidad para el Proyecto Apollo. La Unión Soviética compró 100 bolígrafos Fisher y 1000 cartuchos de tinta en febrero de 1969 para su uso en los vuelos espaciales Soyuz. En la actualidad tanto rusos como americanos usan estos bolígrafos en sus misiones espaciales. Este boli tiene la peculiaridad de que escribe con cualquier ángulo, en un amplio rango de temperaturas y sobre líquidos como agua o aceite



Pero si ya usaban pizarras y lápices, ¿por qué cambiar lo que ya funciona? Simplemente, se vio que el grafito era un material conductor, inflamable y las puntas rotas con gravedad cero podrían ser un peligro para los tripulantes.

Sin embargo, y para terminar de rizar el rizo, Pedro Duque aseguró en una comunicación desde el espacio que los bolis rudimentarios funcionan en el espacio.

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